De acuerdo con lo previsto en el artículo 2 de la Ley 19.973,
modificada por las leyes 20.215 y 20.629, los días 1 de mayo, 18 y 19 de
septiembre, 25 de diciembre y 1 de enero de cada año, son feriados obligatorios
e irrenunciables para todos los trabajadores del comercio, sin embargo, los
locales atendidos por su propio dueño, esta norma no los contempla.
Y es así que los almaceneros magallánicos en su mayoría de barrios,
sacan cuentas alegres por estos días debido a que las grandes cadenas de supermercados
deben cerrar por ley.
Diario El Pingüino realizó ayer un recorrido por algunos de estos negocios en Punta
Arenas, donde efectivamente se encontraban abiertos y atendidos por sus dueños.
Es el caso de Víctor Hugo Monsalve, dueño de Frutería Agrofruts quien sostuvo
al respecto que “el movimiento ha sido muy bueno y llevamos 21 años acá
instalados en Avenida España esquina Piloto Pardo y siempre nos esforzamos al
máximo para tener el mejor surtido porque sabemos lo que necesita el cliente y
es una oportunidad para levantarnos de años complicados como éste sobre todo, y
a demás aprovechando la oportunidad de que los grandes tienen cerrado. Nosotros
abrimos todos los días y la gente generalmente sabe que estamos acá para
atenderlos y sobre todo en días festivos, pero estamos satisfechos con la venta
y tenemos un horario que va desde las 10.00 hasta las 21.00 horas y mañana
(hoy) igual.
Además agregó, “aquí tenemos de todo, carbón, longanizas, aceitunas,
cilantro, perejil, frutas, verduras, hay de todo y fresquito, tenemos las tres
B, bueno, bonito y barato”.
Por otro lado, Minimarket Condorito, ubicado en el sector de Briso
Braun, también se encontraba atendiendo a su clientela donde la dueña del local
comercial, Jocelyn Bawerle, indicaba que “llevamos 18 años trabajando acá y
siempre abrimos todos los festivos sobre todo para el 18 donde a partir de las
10.30 horas hasta las 3.00 de la mañana atendemos a nuestra clientela y puedo
decir que se mueve harto y nos va bien, porque la gente ya nos conoce que nosotros
trabajamos todo el año y lo que más compra la gente es harta bebida, vino
pipeño, carbón, pollos, cecinas, pan, todo lo que necesite nuestra clientela. Y
también se aprovecha la oportunidad de que los supermercados cierran y ahí las
ventas se incrementan más”.