De paso en Punta Arenas, donde vino a presentar la variada oferta turística
de Tierra del Fuego argentina para la actual temporada de invierno, la
directora provincial de gestión turística cultural del Instituto Fueguino de
Turismo (Infuetur), Sandra Ruiz Díaz, destacó la importancia de trabajar codo a
codo con el sector privado, “donde este año más de cuarenta prestadores se
sumaron a la acción, cuyo mayor beneficio es poder borrar las fronteras,
disfrutar de una geografía y cultura que nos hermana y, fundamentalmente,
comenzar a materializar el compromiso asumido por las autoridades de Chile y
Argentina en la XXV Comisión de Integración Austral.
– Qué podría aprender
Magallanes del crecimiento de Ushuaia?
“En verdad Tierra del Fuego creció muchísimo, no solamente Ushuaia. El
aprendizaje tendría que ser mutuo. Nosotros cada vez que venimos acá nos
maravillamos con la esencia que ustedes conservan, respetan y que ponen en
valor. Tal vez ese mismo crecimiento que ha tenido Ushuaia hace que sea un poco
más ecléctica”.
– ¿Cómo integrar la Tierra
del Fuego argentina con Magallanes?
“Creo que hay que cambiar la mirada. Yo vengo del mundo del arte y durante
muchos años se enseñó que en la paleta cromática determinados colores son
opuestos, cuando en realidad son complementarios. Quizás nos hace falta eso,
ver el complemento más que la oposición, en absolutamente todos los aspectos de
la vida, independientemente del lugar que uno ocupe. Somos complementarios y
tenemos que creerlo y defenderlo. Una de las cosas que a mí me pone muy
contenta es saber que, por ejemplo, en la ciudad de Río Grande hay 15 mil
residentes magallánicos, eso nos da la posibilidad de pensar en las
festividades chilenas como para disfrutar con ellos, aprender, compartir,
hacerlos sentir más cerca del lugar que dejaron”.
– ¿Qué acciones se deberían
realizar para masificar ambos destinos, que por ahora parecen ser bastante
elitistas?
“Hay un turismo nuevo, que viene a buscar una experiencia. Las grandes
experiencias de la vida, a veces, no están en un cinco estrellas, sino
contemplando cinco estrellas. El turista nuevo busca alojarse en casas de
familias, en camping, probar los cultivos del vecino y ese no es necesariamente
un turista de elite o puede tener quizás un muy buen poder adquisitivo, pero
viene a buscar eso, que a lo mejor no se puede comprar, pero sí hay que vivirlo.
Hay que abrir un poco más la cabeza, borrar los límites de los mapas y
animarnos a vivir la experiencia del otro”.
– ¿Qué diría usted que es lo
distintivo de Tierra del Fuego?
“Tierra del Fuego tiene un montón de cosas maravillosas que los turistas pueden
descubrir, como vivir una experiencia con pescadores o con recolectores de
mejillones, poder ir a ver una esquila en Río Grande, estar en una estancia en
primavera o verano. La sumatoria de todas esas cosas le da a uno la posibilidad
de conocerse a sí mismo, recorriendo todo ese gran abanico”.