Llega el verano y el viento: atención con los incendios

Los magallánicos nunca olvidarán el 27 de diciembre de 2011. Aquel día, durante la tarde, una columna de humo se asomó desde las cercanías del Lago Grey en el sector denominado Olguín, en el Parque Nacional Torres del Paine. A esa hora, las rachas de viento rozaban los 100 kilómetros por hora. Un par de brigadistas, junto a una pareja de carabineros dieron el alerta.
A pesar de que la reacción fue inmediata, el acceso impidió llegar hasta el foco de incendio durante las primeras horas.
Ese fatídico día, comenzaría una de las peores tragedias medioambientales que recuerda la región y el resto de Chile.
El fuego, causado por el descuido de un turista extranjero terminó con la quema de más de 17 mil hectáreas, resultando el tercer incendio más grande ocurrido en la Octava Maravilla del Mundo. Desde ese momento, las autoridades nacionales, encendieron otra alarma, la de desarrollar y mantener protocolos de prevención y acción más eficientes a la hora de enfrentar una situación de similar naturaleza a la ocurrida hace cinco años en el principal atractivo turístico de la Patagonia.
¿Qué cambio desde 2011 a la fecha? ¿Qué medidas se han implementado para evitar otra catástrofe parecida?
 
Más medidas menos recursos

Durante una de sus últimas visitas a Magallanes, el director ejecutivo de Conaf, Aarón Cavieres, reconoció que la economía de la corporación forestal no era de las mejores, sin embargo se comprometió a generar los recursos necesarios para entregar una mejor experiencia turística a los visitantes, junto con la implementación de nuevas medidas de seguridad para proteger el parque.
Una de las medidas adoptadas fue endurecer las penas a quienes enciendan fuego en lugares no autorizados. Las sanciones pueden alcanzar cinco años de cárcel  como mínimo y diez como máximo, además de multas de hasta 8 millones de pesos.
Otra de las medidas, es la coordinación de los actores relevantes involucrados en situación de emergencia o incendios forestales en Magallanes. Estos incluyen por ejemplo a Conaf, la Onemi, Carabineros, Fuerzas Armadas, instituciones de Aysén, el trabajo en conjunto con privados y la cooperación de brigadistas argentinos con quienes desde hace cuatro años, se realiza un encuentro binacional sobre la temática, para compartir experiencias y evaluar mejores acciones a seguir en caso de tener que actuar contra las llamas.
 
Siempre es mejor prevenir
Durante el último encuentro desarrollado en Punta Arenas, la directora regional de Conaf, Elisabeth Muñoz, en relación a la acción de privados en el combate de incendios en Torres del Paine y la exigencia de mayor organización con las entidades estatales, aseguró que “ningún sistema es el mejor, así como creemos que el sistema privado tiene falencias el del Estado también los tiene. Nosotros pensamos que tenemos que prevenir”.
“Para una situación de este tipo, siempre son pocos los recursos, entonces lo que nosotros hacemos es optimizar. Por ejemplo hemos dispuesto entre el intendente con el director ejecutivo de Conaf, que todo el personal que se contrate en la montaña, en Torres del Paine por ejemplo que es donde tenemos la visitación entre 70 y 80 mil personas, todo ese contingente de 65 personas, sean de un programa de protección integral en donde estén preparados para el combate del fuego pero también para la prevención y esto hace que seamos más eficientes. En este sentido, todos los años tenemos 30 días en el tiempo de mayor peligrosidad de un helicóptero que nos cuesta alrededor de 100 millones de pesos, por el solo hecho de estar acá”.
El programa dispuesto en Torres del Paine tiene un costo de 100 millones de pesos. A eso, se suman los otros 100 millones del helicóptero más todo el personal de brigadas disponibles: dos al interior del parque, más otros diez que cubren la parte sur de Tierra del Fuego a partir de Pampa Guanaco, además de las brigadas activas en Última Esperanza.
La directora regional de Conaf, explica que el Gobierno Regional no aporta recursos para la prevención, aunque si lo hace para las cámaras de teledetección en base a un proyecto de casi 200 millones de pesos.
 
Asociación con DAP
Ante la posibilidad de que Aerovías DAP mediante su división de rescate pueda prestar servicios a toda la región, la directora cree que se trata de una gran apuesta. “Desde DAP proponen que las 300 mil personas que llegan a la región aporten 5 dólares para la mantención de esta red. Ahí tendrías no solo combate contra el fuego sino también evacuaciones aeromédicas, que es a lo que ellos apuntan en el resto del país”, dice Muñoz y agrega que “a nosotros nos gustaría tener una red de ese tipo, sin embargo no somos nosotros sino varias instituciones del Estado las que tendríamos que estar coordinadas en un sistema de este tipo”.
“Estoy de acuerdo en la propuesta de la Senadora Goic en implementar un impuesto específico para el turismo donde podamos cubrir incendios, evacuaciones aeromédicas pero también la implementación de las áreas silvestres protegidas”, dice la funcionaria en relación a la propuesta de la parlamentaria.
Finalmente la directora reconoce que este año puede ser muy peligroso en materia de incendios. “Nosotros estamos atentos y alertas porque estamos en un año bastante atípico con un invierno que casi no existió, con muy poca nieve y muy poca agua”.

Las cifras que dejó el incendio de 2011

El siniestro de 2011 afectó 17.606 hectáreas del área silvestre protegida más importante de nuestra región.
Durante el peak de la emergencia trabajaron hasta 891 personas, incluyendo el apoyo recibido desde Argentina, Uruguay y Brasil.
Durante 57 días de incendio, operaron 14 brigadas, incluyendo las de otras regiones, además de las brigadas argentinas de la Provincia de Santa Cruz, Parques Nacionales y Plan Nacional de Manejo del Fuego. También se recibió el apoyo del Plan Nacional de Uruguay y de Ibama Brasil.
Unos 50 bomberos llegaron desde la Región del Bío Bío (Concepción, Lota, Talcahuano y Coronel) más el apoyo de voluntarios de las empresas que operan al interior del Parque. A ello se sumaron las Brife del Ejército (13), la Armada (5) y la Fuerza Aérea (1).
La superficie perdida se cuantifica en un 9,7% de bosque nativo; un 28,6% de matorral; un 59,7% de estepa patagónica o pradera y un 1,9% de otros.
Se realizaron 623 horas de vuelo, con 6 aeronaves de combate. Estas efectuaron 2.734 descargas de 6 millones 594 mil litros de agua.
Fuente Conaf Magallanes.

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