Locales del centro registran caídas de hasta un 70 por ciento en sus ventas

Al entrar en la tienda LP Novedades ubicada en la calle Bories, el ruido de la impresora es tan fuerte que enmudece el resto del local. En las repisas se puede observar los trofeos que ofrecen y que son el producto que más se vende. Sin embargo, las competencias durante este último tiempo han estado suspendidas y las ventas de local han bajado cerca de un 50 por ciento.

Todo comenzó en octubre pasado, con el estallido social. Al estar en pleno centro, Guillermo Saavedra, dueño de la tienda, comenzó a verse obligado a cerrar más temprano. Si antes lo hacía cerca de las nueve de la noche, desde ese momento empezó a bajar las cortinas cerca de las siete de la tarde. “Desde que empezó el tema del coronavirus no hemos podido repuntar como quisiéramos. Ahora, se ve muy poco flujo de gente en las calles y no creo que este año la cosa mejore. Incluso, tampoco creo que el próximo. Nosotros antes éramos tres personas las que trabajamos acá, pero tuvimos que dejar ira a una”, explica Saavedra.

Uno que tuvo que adaptarse por la fuerza fue Ricardo Palma, dueño de la disquería Mad Music. Durante la cuarentena implementó la venta a domicilio, una opción que todavía realiza después de las siete de la tarde. También se vio afectado por las manifestaciones de octubre pasado, donde tuvo que invertir más que vender. “Durante esos meses, tenía que comenzar a cerrar mucho más temprano, incluso a veces a las cuatro de la tarde. Y siempre con la incertidumbre de no saber como iba a estar la tienda. Por eso tuve que gastar en seguridad para cuidarla. Yo trabajo solo pero aún así he tenido muchas pérdidas y mis ganancias han bajado casi tres cuartos de lo que era antes”, afirma el dueño de Mad Music.

 Los vinilos son el producto que más vende, aunque Palma asegura que “a pesar de que siempre estos productos son solicitados pero no me conviene invertir mucho porque no sé si voy a poder vender todo. De hecho, estoy guardando muchos productos en cajas porque si no nadie se los va a llevar”, agrega. 

En la esquina de Colón con Bories se encuentra el local Fotocentro. Uno de sus dueños es Juan Vásquez. Al interior del lugar, se puede ver como la gente ingresa y se retira rápidamente de la tienda. Durante el último tiempo, han tenido que adaptar sus horarios de funcionamiento y ahora lo hacen en un horario continuado de 10 de la mañana a siete de la tarde, por petición de sus clientes. 

A pesar de que en la tienda ya ocupaban la modalidad de vender sus cuadros y fotos por internet, en los últimos meses. “la gente ya se acostumbró desde octubre a pedir las cosas por whatssap o por la página y venir a buscarlas durante el día y así estar lo menos posible en el local. Antes la usábamos poco pero ahora es nuestra mayor fuente de trabajo. Así esperamos poder recuperarnos de la caída que hemos tenido, donde nuestras ventas solo han llegado a un 30 por ciento de lo que era antes”, asegura Vásquez.

A unos metros de su tienda se encuentra la Chocolatería Canela que, al igual que los otros locales, se vio afectada por el estallido social, donde también adelantó su horario de cierre a las seis de la tarde y hasta la fecha sus ganancias han bajado cerca de un 60 por ciento.

Luego, con la llegada de la pandemia, tuvieron que recurrir al sistema de delivery para aguantar la crisis. 

La dueña de la chocolatería es Susana Cruces y atiende el lugar junto a su marido Hugo Neira. Para ella, este sistema ayuda pero no es suficiente. “Los últimos meses han sido muy difíciles, con el estallido social teníamos que cerrar más temprano, dependiendo de cada día, y con la preocupación de cómo había quedado el local. Ahora con el sistema de delivery pudimos atender durante la cuarentena, pero servía solo para salvar un poco. Va a estar difícil ahora”, explica Cruces. 

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