Los glaciares del sur del mundo luchan contra los efectos del cambio climático

El Calafate está a orillas de una zona lacustre, coronada por hielos cordilleranos y es una zona turística por excelencia, con bellos paisajes, en la provincia argentina de Santa Cruz.En sus inmediaciones se practica el turismo de estancia; la pesca deportiva; el trekking y desde allí se puede llegar hasta el sector de El Chaltén, con el monte homónimo casi a tiro de piedra; proseguir por el río de Las Vueltas y llegar el Lago del Desierto, hace poco más de una década, territorio que Chile perdió en una disputa jurídica internacional  y que se llamaba Laguna del Desierto, pese a los tupidos y casi vírgenes bosques de su entorno.
Lo que ocurrió hace pocos días allá, en las cercanías de El Calafate, específicamente en el Glaciar Perito Moreno “es una excepción, no sólo dentro del contexto del Campo de Hielo Sur y de la Patagonia”, declaró en su momento Gino Casassa, glaciólogo y académico de la Universidad de Magallanes y otros centros de altos estudios glaciológicos.
Agregó que hay pocos glaciares en equilibrio, esto es, que mantienen sus volúmenes de hielo en relación a lo que pierden, explicó el glaciólogo.
Y que esté en equilibrio quiere decir que la masa que pierde en las zonas bajas por derretimiento o desprendimiento de témpanos es menor o igual a la que gana por la nieve en altura que, después, se transforma en hielo, lo que es una hipótesis porque no se conoce del todo.
Según Casassa esto tiene que ver con  las condiciones de la cuenca del glaciar y el efecto que provoca el viento, cuya intensidad ha ido en aumento en los últimos treinta años y que lleva masas de aire húmedo desde el océano Pacífico las cuales, al chocar contra la Cordillera de Los Andes, provoca precipitaciones sólidas  mayores, fenómeno al que también contribuye el enfriamiento de la Antártica como efecto del agujero de la capa de ozono, todo lo cual permite que aumente el volumen del hielo en un gradiente que favorece al glaciar y su masa.
Además, para explicar el fenómeno debe tomarse en cuenta la profundidad del Lago Argentino, la que es apenas de 150 metros, como máximo, y en el sector donde se produce el túnel por el que las aguas que lo debilitan y, finalmente, lo rompen, tiene sólo un par decenas de metros y es la parte principal donde se producen los desprendimientos que los turistas aplauden y disfrutan.
Así, el glaciar Perito Moreno no avanza, pero tampoco retrocede, como otras acumulaciones de hielo en el planeta.
Los glaciares chilenos
Los ecologistas afirman que en Chile, a lo largo de la Cordillera de Los Andes y a orillas de aguas que, finalmente provienen del Pacífico, existen miles de glaciares y ventisqueros, amenazados por el cambio climático y por eso son motivo de estudio y se han aplicado medidas judiciales para protegerlos de la actividad humana, como en las faenas mineras de Pascua Lama, en el norte de Chile.
En Aysén, el glaciar Pedro Montt, también llamado O”Higgins, ha venido experimentando un reconocido retroceso estimado en unos diez mil metros, pero se ha estabilizado y se acerca a un centenar de metros de una península.
Respecto de éste, la profundidad de las aguas cercanas a la masa de hielo, estimada en más de 600 metros, favorece una alta pérdida de esa masa de témpanos y de agua.

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