Hace unos años -ya tantos que nadie se acuerda de la fecha en forma exacta-
la calzada de calle 21 de Mayo, entre Paraguaya y la Avenida Independencia, en
Punta Arenas, fue el escenario de la aplicación de una moderna técnica de
pavimentación: el asfaltado urbano, que algunos llamaron “bacheo asfáltico”.
Sobraron adjetivos para aplaudir esa aplicación, a cargo de una
importante empresa constructora regional, la cual, y los vecinos dieron fe de
ello, hizo un buen trabajo.
Pero, en esta vida, obviamente, nada es para siempre (excepto el
verdadero amor, como afirman los románticos y las románticas) y fue así como el
tráfico vehicular; las intensas lluvias, la escarcha y la nieve fueron dañando
el pavimento de asfalto.
Nadie reparó a tiempo, los pequeños agujeros que, con los factores ya
señalados, fueron creciendo y se transformaron en hoyos mayores y profundos.
Algunos parecen el inicio de una zanja, en los cuales es fácil dañar
el tren delantero de un vehículo si se transita a velocidad por sobre lo
regular.
Otros, obligan a los conductores de vehículos motorizados a realizar
peligrosas maniobras para superarlos, tarea dificultada porque se autorizó el
estacionamiento de vehículos en ambos costados de la calle 21 de Mayo, lo cual
la dejó angosta.
No se recomienda transitar por esa calle, pero no se puede impedir el
tránsito vehicular y el de personas, porque las veredas tampoco están en las
mejores condiciones.
Prestigiosos restaurantes; una panadería – pastelería tradicional;
oficinas de servicios públicos; bodegas de diversas empresas; un colegio; una
biblioteca municipal; una repartición del Ejército; una peluquería de muchos
años y la entrada y la salida de una estación de servicios y, por sobre todo,
los vecinos que aún tienen sus domicilios en esas dos cuadras, se ven afectados
por la carencia de un pavimento en buenas condiciones en calle 21 de Mayo,
entre Paraguaya e Independencia.