“Los seremi, más que nada, se han dedicado a defender las posturas políticas del gobierno en ejercicio”

Desde Valdivia, donde reside actualmente, el ex seremi y superintendente de Educación de Magallanes durante el gobierno del Presidente Sebastián Piñera, profesor José Raúl Alvarado, confiesa que siempre está pendiente de lo que sucede en su tierra.

Obviamente, se refiere a Magallanes, región de la cual salió hace poco más de un año para radicarse en la capital de la Región de Los Ríos, para hacerse cargo de la dirección de un pequeño establecimiento educacional municipalizado: el Instituto Italia, donde luego de un tiempo aumentó la matrícula y consiguió algunos otros logros pedagógicos que han sorprendido al medio local.

Alvarado es crítico de la política educacional desarrollada en el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, que a su juicio es errada y no apunta a solucionar los problemas del sector, “mientras en el mundo se avanza hacia descentralización, aquí retrocedemos devolviendo nuevamente los colegios al Estado”, dice con convicción.
Si bien admite que en Valdivia está bien profesionalmente y es reconocido por la comunidad, sus superiores y pares, no se cierra a la posibilidad de volver a su tierra y ocupar, por qué no, nuevamente un cargo directivo a nivel regional, si así se lo pidieran.

– ¿Cómo se ha desarrollado su labor en el Instituto Italia?
“El Instituto Italia de Valdivia es un establecimiento educacional municipal de enseñanza media y en la actualidad tiene desde séptimo hasta cuarto medio, pero a partir del próximo año desde octavo y así sucesivamente, para quedar definitivamente con cursos de primero a cuarto. Es un colegio público y vive las circunstancias propias del sector y que todos conocemos”.

– ¿Cuáles por ejemplo?
“Baja matrícula, mala asistencia, resultados académicos intrascendentes y todas aquellas situaciones que se mencionan en el día a día y que constituyen la problemática de la educación municipal pública de Chile. Con mi llegada ha habido un cambio bastante favorable, aumentó la matrícula en más de cincuenta alumnos y que de aquí a diciembre, para el próximo año, crecerá en más de un centenar de alumnos”.

– Eso suena bastante bien.
“Para ser un afuerino, como se dice en Magallanes, he sido escuchado y considerado. Es decir, nadie es profeta en su tierra y lo que estoy haciendo no es casualidad en la educación, como algunos personajes en algún momento dijeron, que los resultados del director eran casualidades o bien porque elegía alumnos. Estamos trabajando intensamente y de muy buena manera”.

– ¿Qué diferencias y qué similitudes con Magallanes ha encontrado en su actual ejercicio profesional?
“La situación de la educación municipal pública en Chile es exactamente la misma. El sistema adolece de un control administrativo, por ejemplo, de disminución de matrícula. Acá en Valdivia ha sucedido lo mismo que en Punta Arenas, que de 22 mil van quedando como 12 mil alumnos. El tema de la asistencia a clases es igual, lo mismo los resultados académicos en el Simce y la PSU, los estudiantes desertores, muy poca preocupación de los padres y apoderados. En eso no hay ninguna diferencia. La historia se repite y eso va de la mano con la administración de los establecimientos educacionales”.

– Pero habrá alguna diferencia.
“En Valdivia, desde el punto de vista financiero, hay una diferencia muy grande, con el alcalde Omar Sabat el sistema está extraordinariamente bien administrado. Los fondos de la subvención escolar preferencial llegan a los colegios y disponemos del dinero para proyectar el año académico. Con eso planifico una serie de proyectos y cuento con recursos materiales para el establecimiento”.

– Bueno, usted sabe que acá en Punta Arenas hay una situación financiera crítica en la Corporación Municipal.
“Me hablan de dos mil, tres mil, cuatro mil, seis mil millones de pesos, no sé cuánto será, pero para mí eso jamás debió haber ocurrido y yo siempre lo dije. Lo lamento profundamente, porque demuestra una vez más que fue un despilfarro y lo peor es que lo han usado para poder argumentar una reforma educacional adornada con ciertos titulares que suenan muy bien, pero que en la práctica no va a dar resultado tampoco, porque no se saca nada con decir que las escuelas públicas han estado sufriendo por años un sistema municipal, no sé si mal abortado o mal parido, con el sello de la dictadura, porque ese no es el tema de fondo”.

– ¿Y cuál es, entonces?
“El tema de fondo es una muy mala administración, porque en aquellos municipios donde se han administrado bien los recursos humanos, materiales y financieros, esos colegios municipales han trabajado muy bien”.
– Sí, pero esos municipios tienen plata.

“Fíjese que la plata de los municipios siempre estuvo y siempre ha estado, en cada gobierno se fueron incrementando los dineros para los colegios. El tema es otro, no hubo la fiscalización debida de parte de la propia Contraloría General de la República, tampoco del Estado de Chile. Pero echarle la culpa a algo que a nivel mundial todos sabemos, que la educación está absolutamente descentralizada, y que ahora lo único que se quiere es volver a centralizarla. Yo trabajé en los años setenta, cuando el sistema era centralizado y dependía del Ministerio de Educación, y fue una historia muy triste, para que un director pudiera cambiar un vidrio o hacer alguna reparación en el colegio, tenía que esperar un año para que el ministerio en Santiago lo autorizara. No importa si es municipalizado o desmunicipalizado, hay que administrar bien, financiera, curricular y pedagógicamente”.

– Se dice que el sistema actual acentúa la desigualdad.
“No es llegar y decir que acentúa la desigualdad, porque no es así. El día de hoy, los colegios municipales de Chile reciben a todos los alumnos y no porque sean vulnerables, no porque sean pobres o no puedan obtener grandes resultados académicos. No son espacios de segregación los colegios como se pretende señalar para transformarlos en espacios de integración. En el papel suena muy bonito, pero no es verdad. Eso es una falta de respeto para quienes trabajamos actualmente en la educación pública. Nuestros colegios no segregan, por el contrario, integran. Pero también es necesario considerar el mérito, así funciona en la vida, no cualquier persona llega a ser presidente de un país”.

– Usted viene llegando de una pasantía internacional en Nueva York. ¿Qué vio ahí?
“En mi viaje a Estados Unidos pude observar y corroborar con mucho orgullo que no he estado equivocado en el trabajo que he realizado durante 44 años de mi vida. En ese país los propios directores acompañan, entrenan a su personal y van eligiendo a los que lo van a reemplazar una vez que ellos se vayan del sistema, porque allá tienen períodos indefinidos, dependen de las comunidades escolares. Por cierto, es una manera de preparar equipos de trabajo. Si bien en Chile existe un mecanismo para preparar directores de excelencia, no funciona y lo sabemos, porque de lo contrario ya se habrían producido cambios positivos en el sistema y no es así”. 

– Estamos en pleno período de elecciones y se han presentado muchas ofertas educacionales. ¿Cuáles le parecen factibles de realizar y cuáles no?
“No comparto lo que se pretende hacer con la nueva ley de educación, creación progresiva de setenta servicios locales que se hagan cargo de los colegios desmunicipalizados. Es volver nuevamente a entrabar todo el sistema, en un proceso hasta el año 2030, es decir, dejar hipotecada toda una situación para los gobiernos que vengan. Eso es una irresponsabilidad. Creo que si algo en lo que todos estamos de acuerdo es que la calidad de la educación en Chile hay que mejorarla y el trabajo hay que focalizarlo en lo pedagógico o en lo curricular en los establecimientos, para fortalecer el rol educativo. Es también fundamental acercar a las familias a las comunidades educativas, que los padres y apoderados trabajen al interior de los establecimientos educacionales. En eso no hay desacuerdo”.

– Se habla de educación de calidad. ¿Cómo definiría el concepto de calidad?
“Cuando se habla de calidad de la educación son muchos los elementos que hay que poner encima de la mesa, no es solamente el resultado académico, eso es una parte del trabajo realizado. Lo que se debiera considerar también son los elementos de corte administrativo: matrícula, asistencia, cero por ciento de desertores del sistema, ciento por ciento de promoción escolar dentro de los cursos, compromiso de la familia, la participación activa de los padres y apoderados, de los propios alumnos, del personal de la escuela, de las licencias médicas, porque hay cursos que quedan botados, sin clases durante una semana, que no son atendidos. Tenemos que trabajar con las inteligencias múltiples, el desarrollo del pensamiento, con las conductas, planificar actividades acordes con las habilidades que tienen los alumnos. Mientras eso no se haga, por supuesto que no vamos a lograr resultados”.

– ¿Qué hace falta en Punta Arenas para que la educación pública funcione adecuadamente?
“En Punta Arenas pasamos por un momento bastante malo en el período del ex alcalde, porque todos sabemos que los cuerpos directivos que él eligió no eran los más idóneos. En los colegios debe estar la mejor gente, los más preparados, los que poseen los conocimientos del sistema educacional, los que tienen experiencia. No se puede desechar a nadie por motivo de su credo religioso o político, eso es inconcebible. Se habla mucho, pero en la práctica no se hace. Hay que preparar directores en las propias zonas donde van a ejercer. Creo que hay que mejorar ostensiblemente la administración del sistema y crear conciencia a nivel magisterial, es decir, un autoanálisis, una reflexión, qué no estamos haciendo o qué no hemos hecho debidamente”.

– En el plano educacional, ¿cómo cree que se recordará el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet?
“Es necesario distinguir entre lo que se propuso en su programa y lo que realmente se logró hacer. En los programas presidenciales de quienes se están candidateando se ofertan cosas que nunca se van a realizar y que venden un sueño irreal.

Creo que eso no se debe hacer con la gente y es justamente lo que hizo el gobierno de Bachelet. Por eso hay que ser muy cauto y prudente. No comparto lo que se ha estado propiciando, no obstante que la intención puede ser no hacerle daño al sistema, pero que con esto igual lo van a hacer. El gobierno de Bachelet se va a recordar como un gobierno que no realizó todo lo que había prometido al pueblo de Chile”. 

– Usted fue autoridad regional durante el primer gobierno de Sebastián Piñera. ¿Aceptaría volver si lo llamaran nuevamente a trabajar en ese nivel?
“Difícil la pregunta y difícil la respuesta. Siempre he dicho que me la juego por el sistema de educación. Creo que la pregunta apunta al organismo central, que son las secretarías ministeriales, que es justamente donde se deben entregar los lineamientos, los acompañamientos a los colegios, a los sostenedores, de la mano con quienes están dirigiendo los establecimientos educacionales.

Las secretarías regionales ministeriales de Educación, en general, han tenido un rol muy pasivo, los seremi más que nada se han dedicado a defender las posturas políticas del gobierno en ejercicio y de lo que pretende hacer, pero no van al tema de fondo, estar cerca de la gente, compartir con los directores, los profesores, el sostenedor, para provocar los cambios en las escuelas”.

– Insisto en la pregunta inicial, ¿volvería?
“Si me lo pidieran, tendría que pensarlo, porque yo no estoy mal en Valdivia. Estoy a gusto, contento, eso no significa que no eche de menos mi tierra. Obviamente que mi región me tira todos los días. Por supuesto, yo creo que podría existir la posibilidad. Ante todo, siempre que tomo una decisión lo hago pensando en los alumnos, vivo para eso y lo voy a seguir haciendo mientras me pueda desempeñar en cargos directivos”.

Las definiciones del “Colorín”

“La didáctica que se desarrolle al interior de las salas de clases debe ser la que se requiere el día de hoy, no la de hace 50 años, donde los alumnos puedan debatir, proponer, sugerir, preguntar. Que el profesor sea un guía, un conductor, un motivador, que participe activamente con sus alumnos para construir el aprendizaje”.

“El gran secreto de la educación es que los alumnos sientan que venir al colegio es un agrado y no un dolor. Que sea atractivo y acogedor, que se trabaje en familia y que todos nos conozcamos, queramos y respetemos”

“Como profesor, he contribuido a la formación y a la educación de 41 generaciones de magallánicos, hoy día cumpliendo los más diversos roles, profesiones u oficios. Ellos me conocen, saben que soy creíble, como persona, como docente consecuente, de proceder recto, en todo sentido, para enfrentar la vida y aún tengo sueños por cumplir y desafíos por enfrentar y por realizar”.

“La gratuidad de la educación no puede ser posible para todos y lo puedo explicar con un ejemplo súper sencillo; yo estudié gratis y lo agradezco, porque procedía de un hogar muy vulnerable, sin ninguna duda, pero en el caso de mi gente, no estudiaron gratis, tuve que pagar. Entonces, el que puede pagar que pague. El que no puede, naturalmente que sea gratis la educación.

“No es posible que el Estado tenga que pagar la educación a todos sin distingos, en el sentido de que hay gente que sí puede financiar la educación de sus hijos. ¿Cómo va a ser gratis la educación de los hijos de la Presidenta o Presidente de Chile? ¿Cómo va a ser gratis para los hijos de los ministros, los empresarios, los parlamentarios, los intendentes, si ellos tienen tremendos sueldos? Sí debe ser gratis para el hijo del trabajador, del obrero, de la empleada doméstica, que ganan el sueldo mínimo. Es lindo que haya educación gratis en el país, por supuesto, en la prebásica, básica, media y educación superior, pero para quienes lo necesiten realmente. Otorgarles a todos este privilegio, es un chiste, un atentado”.

“A pesar de que la política educacional de los últimos años apunta a ampliar la cobertura para que lleguen más niños, niñas y adolescentes al sistema, a través de la jornada escolar completa y la gratuidad, la respuesta no ha sido la esperada. El principal factor de ello es la procedencia familiar de los educandos, casi siempre de los sectores más vulnerables y desposeídos, que consideran que es mejor cuanto antes salgan sus hijos a trabajar, cuando en realidad debiera ser todo lo contrario, porque sólo educándose podrán salir del círculo de la pobreza. Debiera haber más asistencialidad social, de visitas a los hogares y de apoyo para que ese niño o niña vaya a la escuela. Y en esta tarea también la justicia se debe involucrar, exigiendo que se cumpla el derecho a la educación”.

“La gratuidad de la educación no puede ser posible para todos y lo puedo explicar con un ejemplo súper sencillo; yo estudié gratis y lo agradezco, porque procedía de un hogar muy vulnerable, sin ninguna duda, pero en el caso de mi gente, no estudiaron gratis, tuve que pagar. Entonces, el que puede pagar que pague. El que no puede, naturalmente que sea gratis la educación. No es posible que el Estado tenga que pagar la educación a todos sin distingos, en el sentido de que hay gente que sí puede financiar la educación de sus hijos. ¿Cómo va a ser gratis la educación de los hijos de la Presidenta o Presidente de Chile? ¿Cómo va a ser gratis para los hijos de los ministros, los empresarios, los parlamentarios, los intendentes, si ellos tienen tremendos sueldos? Sí debe ser gratis para el hijo del trabajador, del obrero, de la empleada doméstica, que ganan el sueldo mínimo. Es lindo que haya educación gratis en el país, por supuesto, en la prebásica, básica, media y educación superior, pero para quienes lo necesiten realmente. Otorgarles a todos este privilegio, es un chiste, un atentado”.

A pesar de que la política educacional de los últimos años apunta a ampliar la cobertura para que lleguen más niños, niñas y adolescentes al sistema, a través de la jornada escolar completa y la gratuidad, la respuesta no ha sido la esperada. El principal factor de ello es la procedencia familiar de los educandos, casi siempre de los sectores más vulnerables y desposeídos, que consideran que es mejor cuanto antes salgan sus hijos a trabajar, cuando en realidad debiera ser todo lo contrario, porque sólo educándose podrán salir del círculo de la pobreza. Debiera haber más asistencialidad social, de visitas a los hogares y de apoyo para que ese niño o niña vaya a la escuela. Y en esta tarea también la justicia se debe involucrar, exigiendo que se cumpla el derecho a la educación”.

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