Los sueños de dos niños que creen en los valores del piloto Pardo

Dos niños destacaron en el desfile del domingo en homenaje al centenario de la hazaña del piloto Pardo y su tripulación. Son Nayelin Zurita, de 14 años, y Javier Salinas, de 13 años, ambos alumnos de octavo básico en colegios de Valparaíso y Santiago, respectivamente.
Los dos viajaron a Punta Arenas integrando las delegaciones de directivos y profesores de los colegios que llevan por nombre Piloto Pardo en Valparaíso y Santiago, las únicas dos ciudades del país en que existen establecimientos educacionales que difunden los valores que encarnaba el insigne comandante de la escampavía Yelcho, un héroe atípico en tiempos de paz.
La alegría inicial
Cuando les dijeron que vendrían a Punta Arenas a participar en los actos conmemorativos de los 100 años del rescate de los marinos ingleses del Endurance, se alegraron, porque supusieron que vendrían al lugar de Chile donde más colegios, estatuas y avenidas recordarían a quien para ellos ha sido el espejo en que se miran cada día en el largo camino de su formación como personas.
Grande fue su desilusión cuando les dijeron que sólo una calle de la capital regional recordaba al piloto Pardo. El desencanto de Nayelin y Javier aumentó cuando visitaron en Río Seco el muelle al que arribó la Yelcho con los náufragos de la fracasada expedición de Sir Ernest Shackleton. A lo lejos divisaron una placa en un edificio e ingenuamente creyeron que se trataba del homenaje que anhelaban para su héroe, pero no, sólo se trataba de un letrero que marcaba como hito histórico el frigorífico del lugar.
Fue tanta su indignación y pena que decidieron protestar pacíficamente por el olvido y escribieron con piedras sobre la arena: Piloto Pardo.
Nuevas esperanzas
Ayer, Diario El Pingüino les preguntó si habían cambiado su percepción sombría respecto de Punta Arenas y los dos respondieron que sí, porque el intendente Jorge Flies les había asegurado que se rebautizaría un colegio de la ciudad con el nombre del piloto Pardo, una promesa sencilla que los dejó más conformes, porque están seguros de que la máxima autoridad de la región cumplirá su palabra.
    “Además, el intendente dio el visto bueno para poner una placa en Río Seco que diga que ahí llegó el piloto Pardo. Entonces sí, ha cambiado mucho mi visión, de no tener nada a pensar que algo se está progresando”, dice con convicción el alumno santiaguino Javier Salinas.
La porteña Nayelin Zurita reivindica su acto de protesta y manifiesta con fuerza que “igual valió la pena poner las piedritas, porque don Arnaldo Nannucci Pardo (nieto del piloto) conversó con el intendente y éste le dio el visto bueno sobre el colegio. La decepción que tuve al principio, ahora se transformó en felicidad, porque poco a poco se va a ir progresando con la placa y la estatua.

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