Algunas de las muchas personas que conocieron en vida a Nicolás Skarmeta Stanic dicen que, pese a llevar la sangre croata que tanto ha aportado al crisol de razas que se ha fundido en la Patagonia, tal vez haya sido inspirado en el amor que siempre tuvo por estas tierras australes, por las últimas frases del Libertador Bernardo O’Higgins y que fueron, según nuestra historia: “Magallanes, Magallanes”.
Es que decir Nicolás Skarmeta es sinónimo de amor a esta región, galvanizada por la distinguida profesora Florence Stuart y sus enseñanzas.
Su imagen sigue viva en los corazones de sus amigos Leopoldo Turina y Vicente Karelovic y en la de su sobrino nieto Carlos Skarmeta Oyarzún.
¿Cómo era?
Leopoldo Turina lo define como “el último paladín de la causa regionalista, un buen amigo, inteligente, honorable, es decir, consecuente en sus hechos con sus dichos”.
Por su parte, Vicente Karelovic lo recordó como “un baluarte en la defensa de Magallanes y del regionalismo. Fue un león destacado; un servidor público sin ambiciones de carácter político y, que yo recuerde, nunca postuló a cargo alguno de elección popular”.
A su vez, Carlos Skarmeta lo definió como una persona “cariñosa, nos daba abrazos y nos hacía regalos, era un caballero, en todo el sentido de la palabra y amante esposo de la distinguida profesora Angela Magri y orgulloso padre de Claudio y de Jorge, destacados en sus respectivas carreras profesionales”, en lo que coincidió con Vicente Karelovic y Leopoldo Turina.
Jorge un geólogo de primer nivel y Claudio, un ingeniero comercial que ha jugado en las ligas mayores del mundo financiero del país, al punto que ocupó el cargo de gerente del Banco Santander, siendo el primer chileno en lograrlo y hacerlo tan bien que, posteriormente, ha recibido reconocimientos y cargos de alta importancia en el mundo financiero.
Quienes tuvieron el privilegio de conocer a esta distinguida familia magallánica, no se cansan de repetir que los frutos logrados son la germinación de buenas semillas sembradas en buena tierra, regadas con amor, con ternura, con disciplina y con esfuerzo.
Su historia
Nicolás Skarmeta Stanic nació en Punta Arenas, el 17 de septiembre de 1923, es decir, dentro de una semana hubiera cumplido sus 94 años de edad, y sus padres fueron Jorge y Josefina, obviamente con estrechos lazos con quienes vinieron de la actual Croacia, en esos tiempos parte del imperio austro-húngaro.
Educado en el Patrocinio San José accedió a la Escuela Militar, pero optó por seguir cerca de su padre, quien le reclamó su ayuda y su presencia, por lo cual descartó haber sido ingeniero aeronáutico y retornó a su tierra natal a secundar a don Jorge en sus tareas comerciales.
“Lo recuerdo como un gran hombre y un amigo, con el cual compartimos muchas ideas y fue una amistad excepcional en mi vida. Fue un pensador; muy educado, un caballero y yo trato de ser tan caballero como lo fuera él en vida”, dijo Leopoldo Turina.
Por su parte, el actual concejal de Punta Arenas y quien fuera el primer diputado de lo que hoy es Chile Vamos, Vicente Karelovic, contó que “con Nicolás conversábamos con frecuencia y muchas de sus ideas ayudaron a mis propios planteamientos, como fue la propuesta de lograr que Magallanes debería ser una región libre de impuestos, uno de los muchos proyectos que acarició en vida. Lamentablemente y pese a que ese planteamiento lo entregué personalmente al ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quedó en sus manos y unos meses después, un emisario presidencial me hizo llegar su reconocimiento y agradecimiento, pero todo quedó hasta ahí”, lamentó Karelovic.
Algunas ideas
Y es que Nicolás Skarmeta Stanic fue un luchador por el desarrollo integral de Magallanes: el puerto libre que funcionó por un par de años, fue una iniciativa que le perteneció; aportó a las bases de la Corporación de Magallanes (Cormag), que algunos recuerdan con nostalgia; también estuvo en el proyecto de un muelle abrigado para la ciudad; el principio de soberanía nacional sobre las 200 millas de nuestro mar, fue otra, y colaboró estrechamente en la creación del Centro de Estudios Regionalistas.
Desde esa entidad, el regionalismo magallánico, bajo su liderazgo, planteó una serie de tareas que buscaron, con muchos años de antelación, las bases de una economía social de mercado y, obviamente, el desarrollo social y económico de Magallanes.
Una anécdota
Leopoldo Turina recordó que su amigo Nicolás Skarmeta Stanic fue distinguido, durante diciembre del año 2014, como “Hijo Ilustre de Punta Arenas” y, debido a que él ya se encontraba en la capital, aceptó gustosamente representarlo en la ceremonia realizada en el Teatro Municipal y fue así como recibió la medalla y el certificado pertinente.
“Un par de meses después, viajé a Santiago. Habilitamos un local cercano al domicilio de Nicolás y repetimos la ceremonia, con discurso y entrega de medalla y decreto municipal: fue emotivo, alegre, un reconocimiento de sus familiares y amigos”, recordó Turina.
Paladín del regionalismo
Nicolás Skarmeta Stanic fue un paladín en la defensa de los principios del regionalismo, afirmó Turina; un baluarte, dijo Karelovic, y es que su consecuencia con ellos, para muchos quijotesca, desde sus inicios a fines de la década del año 1920; los primeros de la década de los años treinta, con la Legión Cívica y sus banderas y bandas al frente, la mantuvo hasta el final, como ejemplo para muchos que sostienen estandartes de un color un día y de otro color al otro.
Nicolás Skarmeta Stanic ha partido al Más Allá, al Oriente Eterno, a descansar en paz, desde donde, tal vez, divise los campos de su estancia fueguina, fortificado con la siembra de lombrices, como recordó Leopoldo Turina, con la emoción contenida al recordar a su padre y a su hermano, tan regionalistas como su amigo.
Y Vicente Karelovic sentenció, fiel a su estilo, que para su amigo de ayer, Magallanes fue su obsesión y con toda razón, y que lo extrañarán porque, en la tarea de defender esta tierra austral, donde mueren las distancias y empieza el continente americano, “nos faltarán muchos Nicolás Skarmeta Stanic”.