Que la población de la Región de Magallanes está envejeciendo no es ninguna novedad, pero las últimas proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) demuestran una velocidad preocupante.
De acuerdo con los datos actualizados por la institución -en base a lo arrojado por el Censo 2002, sumado a la información de nacimientos y defunciones entregadas por el Registro Civil y de migración entregada por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Extranjería-, el índice de adulto mayor superará los 90 puntos a 2020.
La cifra es calculada según el número de personas mayores de 65 años existente por cada menor de 14 años. De acuerdo con los datos entregados por el INE regional, en 2020 existirán 92,61 adultos mayores por cada 100 niños.
La proyección realizada por la institución estima que la cifra crecerá 27,3 puntos en ocho años: en 2012, según la actualización realizada con datos objetivos de Registro Civil y Extranjería, Magallanes tenía 65,31 adultos mayores por cada 100 menor de 14 años. El número ya era mayor que el registrado a nivel nacional: ese año, Chile mostraba un índice de adultos mayores de 64,90, apenas 0,4 menor que el que se apreciaba en la región más austral de Chile.
No obstante, en los ocho años posteriores a ese registro, la diferencia se acrecentará notablemente, según detallan en la institución. En 2020, el índice nacional de adulto mayor será de 87,84, mientras en Magallanes llegará a la histórica cifra de 92,91; es decir, la zona más austral del mundo estará 4,77 puntos por sobre la media nacional.
“Somos una región que está envejeciendo y que lo está haciendo más rápido que el resto del país”, consideró el director regional del INE, José Gabriel Parada. “Es un llamado de alerta para las políticas públicas que se puedan implementar hacia esa población”, sentenció.
El geriatra Ramón Lobos, director del Establecimientos de Larga Estadía del Adulto Mayor (Eleam) de Punta Arenas, dice que “hay que cambiar los paradigmas para que la atención sea pareja para todos y para que se les preste servicio dependiendo de la situación del adulto mayor. Esto implica sentarse a pensar para ver qué van a hacer Salud, Desarrollo Social, Vivienda y el Gobierno Regional, porque este es un problema transversal, que demanda una política de Estado”.