Magallánicos molestos por excesivos precios de medicamentos

Malestar generalizado existe entre los magallánicos por el costo que tienen los remedios.
En innumerables casos, pensiones completas son destinada únicamente a la compra de estos productos, que revisten una necesidad primordial en la vida de los ciudadanos de la tercera edad y que últimamente han estado en la mira por la revolucionaria alternativa de la farmacia popular creada en la comuna de Recoleta, en la Región Metropolitana.
Resulta, por decir lo menos, impactante observar los resultados de la investigación publicada ayer en el cuerpo de Análisis del Diario El Pingüino, donde se aprecia que un medicamento puede costar en la capital regional hasta 30 veces más de lo que paga el sistema público a través de la Central Nacional de Abastecimiento (Cenabast).
Como se publicó en el suplemento Análisis, una caja de Rebetol, de 200 milígramos, en la Cenabast tiene un valor de $9.660 y en las farmacias sondeadas en la comuna puede llegar a valer $295.890,  diferencia de 3.000%, junto con esto, algo tan cotidiano como una aspirina, en el Cenabasta tiene un valor de $496, mientras que en Punta Arenas llega a los $3.300.
Esta fluctuación de valores es abismal y la gente ha dejado de manifiesto su malestar, ya que como algunos comentaron, en el caso de los remedios es imposible hacer excepciones y no comprarlos, ya que la salud depende plenamente de esto.
Incluso, los magallánicos dan cuenta de esta desazón y los extrapolan a otros ámbitos, no sólo el de los medicamentos y resaltan la dificultad por sobre el promedio de vivir en la zona más austral del país.
Gladys Alarcón expone este problema y comenta que “no sólo los fármacos tienen precios escandalosos, acá en Punta Arenas, ¿qué me dicen de las frutas y verduras?”.
“Es escandaloso lo que sucede acá con los precios en general, más encima con los médicos especialistas que vienen por el fin de semana y se van con los bolsillos llenos, ya que no atienden por isapres, mucho menos por Fonasa.
“Manga de sinvergüenzas” fue el comentario de Ines Mora, tras quedar en evidencia la abismal diferencia de precios en algunos medicamentos. A esta reacción se suma la de Navadette Pérez, quien comentó que “son muy sinvergüenzas y el que no puede comprarlos se muere y lo otro, a los vendedores debieran  hacerle un curso para atender bien a los clientes”.
Junto a estos magallánicos, Claudia Cifuentes comentó que no se tienen herramientas como para poder saber si realmente la gente paga lo que debe por los remedios y se preguntó que “¿cómo sé yo si estos remedios realmente cuestan lo que en las farmacias me dicen?, nosotros no sabemos, sólo por urgencia tenemos que pagar lo que nos quieran cobrar” y José Barrientos ejemplifica que “un viadil 5.000 y tantos pesos, es un robo”.

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