Malestar vecinal por bateas repletas sin retirar que generan basurales en el Loteo Varillas

Dos bateas repletas de basura domiciliaria, chatarra, mobiliario en desuso y alimentos en descomposición llenan de malos olores un par de lugares del Loteo Varillas, a orillas del camino rural que lleva al Santuario de Nuestra Señora de la Covadonga, en el sector nor poniente de Río Seco, a escasos kilómetros de Punta Arenas.
El hecho fue denunciado por numerosos vecinos del sector,  quienes se sienten “molestos” y “pasados a llevar” e hicieron sentir su voz en Pingüino Radio. 
Las bateas municipales tenían como objetivo facilitar que los vecinos de las parcelas circundantes pudieran deshacerse de la basura domiciliaria, pero personas irresponsables fueron a lanzar restos de vehículos motorizados, sillones rotos y desperdicios surtidos ya no en la bateas que estaban repletas de basura, dando origen a dos basurales que, al estar a orillas del camino son visibles desde lejos.
A distancia más corta, el hedor se hace insoportable, no sólo para los residentes en parcelas cercanas o en los ocupantes de vehículos que transitan por el sector, especialmente cuando no hay viento y la temperatura sube un par de grados.
Los dos focos de insalubridad  permiten apreciar cómo los perros sin amo que deambulan por las inmediaciones hacen de las suyas; como los ratones de campo buscan alimentos y como diversas aves llegan a tratar de encontrar alimentos entre los desperdicios.
Que los camiones demoran más de lo previsto en ir a retirar las bateas, cierto es. Que la cuestionada empresa que retira los desechos domiciliarios parece haber olvidado que las instaló en esos lugares. Que hay personas irresponsables que, con camiones dotados de lonas que cubren las camadas en las que llevan basura y escombros y les permiten eludir eventuales controles policiales y sanitarios, transitan por el sector cuando ya está oscuro, también es cierto.
Lo peor de todo es que las bateas siguen allí; los desperdicios están a la vista de quien quiera mirarlos. Que los perros, los ratones de campo y las aves carroñeras hacen de las suyas. Que los que peregrinan hasta el santuario que guarda la imagen milagrosa de Nuestra Señora de la Covadonga as sienten agredidos por el feo paisaje.
Las bateas están ubicadas, la primera, a unos 200 metros de la segunda curva, a la izquierda, a los pies de un cerro en desmoronamiento, y la segunda, unos 300 metros más hacia el fondo, a la altura de la parcela 101.

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