Sábado
31 de julio de 2021. Un día inusual de trabajo para María Amelia Gómez,
una destacada trabajadora del Kiosko Roca de Punta Arenas.
“Generalmente trabajaba de lunes a viernes, pero en esta ocasión me
citaron el sábado de 11:00 a 13:00 horas”, recuerda.
Tras
bajarse del colectivo en 21 de Mayo con calle Roca, María cuenta
sorprendida lo que sucedía en el famoso local: “A la distancia veo un
montón de gente. ‘¿Qué onda eso?’ me dije (risas). Pensé que me iban a
hacer algún coctel, pero nunca me imaginé que hicieran esto”, señala en
entrevista al programa “Todo Noticias”, de Pingüino Multimedia.
Sus
compañeras realizaron un reconocimiento para la funcionaria que
entregaba su delantal luego de 46 años de servicio en ese lugar. La
pandemia la precipitó para tomar la compleja decisión. “Cuando comenzó
esto, les dije a mis hijos que creo que no iba a trabajar más, porque
los adultos mayores eran los más perjudicados con los contagios. Les
había comunicado la decisión y cuando volvieron todas mis compañeras le
dije a la señora Paula (Abello) que me retiraba”.
En
los primeros meses de pandemia no trabajó y la empresa igual le
cancelaba su sueldo. Hasta que en julio del año pasado tomó una radical
decisión. “La señora Paula no me dejaba trabajar para cuidarme del
Covid-19, pero ese mes le dije que iba a volver, porque no quería cobrar
mi sueldo sin hacer nada”, apunta.
Su llegada al Kiosko Roca
Nacida
hace 69 años en Achao, Isla Grande de Chiloé, llegó a Punta Arenas vía
marítima y su primer trabajo fue en las conserveras en Porvenir. Después
de un año y medio se quedó definitivamente en Punta Arenas.
“Un
día me cuentan que hay una oferta de trabajo para hacer aseo. Llegué al
lugar y era donde los padres de la señora Silvia (Harambour). Al año
siguiente me piden ir al Kiosko Roca a lavar los platos, porque la
persona estaba con licencia. De ahí no me moví más”, señala María, quien
posteriormente ejerció labores en la cocina realizando los sándwiches.
“La
mayoría de los clientes me buscaban. Si uno no trata bien a los
clientes, no van a volver después. A pesar de que estaba en la cocina,
siempre estaba en contacto con la gente”, es la receta del éxito según
Gómez, quien añade que “ha entrado gente de la extrema derecha y como
también de la extrema izquierda. Nunca nos metimos en temas relacionados
con la política. Las puertas siempre estarán abiertas para todos”.
Una
clara demostración de su compromiso y lealtad al Kiosko Roca fue que en
los 46 años de trabajo solo faltó 11 días, debido a una licencia. “Una
vez estando en mi casa me iba a servir un café. Llevaba el termo y
choqué con una puerta y el agua me saltó a una parte del cuerpo”,
rememora.
De
esta experiencia de casi medio siglo recuerda dos grandes historias.
“Una de ellas fue cuando fuimos considerada la mejor picada de Chile
(2012). Porque la señora Silvia no se había inscrito y lo hicieron otras
personas. Y la otra fue cuando recibimos el premio. Me tocó ir a
Santiago, siendo la primera vez que me subí a un avión. En el Parque
Intercomunal de La Reina estuvimos con otras picadas siendo una
experiencia inolvidable”, dice.
Dentro
de sus 46 años en el céntrico local recuerda las visitas de Eduardo
Frei (antes de ser Presidente) y Andrés Zaldívar. En el ámbito
deportivo, conoció al tenista y medallista olímpico Nicolás Massú.
Asume
que cuesta afrontar su nuevo estilo de vida. “En eso estoy. Me sigo
despertando a las cinco de la mañana y espero que avance rápido la hora
para que lleguen las 7 de la mañana para escuchar las noticias de
Pingüino Multimedia”, cierra.