En un seguimiento realizado por el Ministerio de Educación a la generación que en 2013 estaba en primero básico, hasta el cierre del nivel, en octavo básico, quienes sí accedieron a educación parvularia -al menos un año- tuvieron mejores notas y mayor asistencia que los estudiantes que no asistieron a ese nivel.
El análisis del Mineduc incluyó a 113.271 niños, de los cuáles 76.353 habían hecho prekínder y kínder, 22.470 solo un año de educación parvularia y 14.439 que no cursaron este nivel.
A partir de esa información se observó que hay un impacto en el promedio general en las notas de la educación básica, ya que los estudiantes que no estuvieron matriculados en educación parvularia tuvieron un promedio de 0,19 a 0,23 décimas más bajas que los estudiantes que tuvieron uno (generalmente kínder) o dos años de este proceso previo. En concreto, el promedio de los ocho años de enseñanza básica que hicieron dos años de educación parvularia fue de 5,77, de quienes hicieron uno fue de 5,74 y de quienes no hicieron fue de 5,55.
“Mientras desde más pequeño un niño tenga más interacciones educativas con sentido, más pronto va a ir desarrollando su inteligencia. También hay que tener los márgenes de que si los estimulas mucho, pasas para el otro lado; y tienes niños hiperactivos. Por eso existe la importancia de la educadora de párvulo en esto”, comentó Villegas.
Asimismo, consultada sobre el proyecto de ley que busca ampliar a kínder los años de escolaridad obligatoria, indicó que “debería ser obligatorio (el kínder), ese proyecto lleva años en estudio, la gente no visualiza la importancia de la educación parvularia. Nosotras les damos todas las herramientas para que ellos lleguen listos a primero básico, con sus hábitos de levantarse temprano y de cumplir horarios; eso les ayuda un montón”, dijo Villegas.
La resolución de este proyecto está en veremos, en el que algunos interiorizados dicen que se ha entrampado por razones políticas y otros por razones técnicas.