Miles
de personas pudieron disfrutar durante cuatro días de la octava versión
de la Feria Medieval, que se realizó en las instalaciones del Liceo
Luis Alberto Barrera de Punta Arenas.
Turistas y magallánicos pudieron
observar cómo eran las costumbres medievales, ya que uno de los
requisitos para ser expositor de la feria era vestir trajes típicos de
la época.
El
espectáculo estuvo organizado por la Sociedad Tolkien Magallanes, que
quiso entregar un aporte histórico a la comunidad.
Otto Gesell, uno de
los organizadores, destacó que “hasta ahora (sin considerar la jornada
de ayer) nos han visitado un total de 3.500 personas y en definitiva son
los niños quienes más disfrutan de esta actividad. Ellos han sido una
revelación este año, porque una gran mayoría trae sus trajes y se meten
en los personajes.
Los adultos tampoco se quedan atrás, porque ellos
también participan en la actividades que realizamos”.
Una
de las singularidades de esta Feria Medieval es que los mismos
expositores diseñan sus trajes, “me causó gran impresión, porque este
año todos vinieron súper preparados para esta feria, todos los trajes
están excelentes, se puede observar que hubo bastante inspiración y dedicación”, manifestó Gesell.
La
época medieval tiene sus historias, por ende los niños se sienten
identificados cuando sus padres los ayudan a descubrir cómo se vivía en
aquella época, tal es el caso de Ramiro Barría, quien contó que cuando
era más chico siempre tuvo la curiosidad de descubrir la era medieval.
“De pequeño siempre me llamó la atención la época medieval, de hecho mis
padres siempre me leían cuentos y me gustaba mucho, además en mis
tiempos libres siempre investigo un poco más sobre la época”, dijo.
La
atracción más esperada por los visitantes fue el torneo de espadas.
Allí los presentes pudieron disfrutar de la actividad, además de
observar todos los accesorios que llevaban los guerreros de esa época.
Claudia Martínez y su madre, Elisa Montiel, son oriundas de República Dominicana y hace tres años que llegaron a la región y es primera vez que visitan la feria.
“Me encantaron
los trajes de las mujeres, en un futuro me gustaría colocarme un traje
típico de esa época, además ves a los niños vestidos y pareciera que
estuvieras en la época medieval. De verdad que me gustó mucho, entramos
porque le insistí a mi mamá y ahora ella también está encantada”,
concluyó Claudia.