“Apareció de entre la gente; me atacó de repente y me rompió el
pantalón y la parka, pero, por suerte para mí, ninguno de los mordiscos que me
lanzó me alcanzó la cara”, afirmó César Muñoz Carrasco, trabajador oriundo de
Puerto Montt y que se desempeña en la construcción de la ruta que unirá, con
pavimento, el sector de Onaisin con San Sebastián, contó el afectado por el
nuevo ataque perruno en Punta Arenas.
“Yo iba cruzando por el sector donde se construye un puente nuevo,
cerca de mí iba una pareja de adultos mayores que se asustó muchísimo, porque
el perro, tipo pastor alemán, también los pasó a llevar, aunque no los atacó”,
declaró el trabajador, quien recordó que el agresivo can le puso las patas
delanteras sobre el pecho, tratando de derribarlo, pero no lo consiguió.
Una vez que lo correteó, “el perro se hizo humo” y César Muñoz partió
a las oficinas de nuestro diario a dejar denuncia y testimonio de que los
perros vagos, mal cuidados, callejeros o abandonados por sus amos constituyen
un peligro real para los peatones del sector céntrico, a lo que debe sumarse un
problema sanitario, porque nadie recoge las fecas caninas ni la basura que
desparraman en las veredas y calles de Punta Arenas, en busca de alimento.
“Yo tengo tres días de descanso, de acuerdo a mi rol, y ese ataque del
perro me alteró los planes porque tuve que ir a cambiarme la ropa y, después,
tirar el pantalón a la basura, lo cual también es un perjuicio para mí”, se
quejó Muñoz Carrasco.