Desde
noviembre de 2020 es el encargado de mantener operativos los distintos
equipos que permiten las comunicaciones desde el Territorio Chileno
Antártico con Chile continental. Desde que fue aceptado para integrar la
Dotación Antártica 2020-2021, el cabo primero Ariel Vásquez sabía que
su tarea sería de gran responsabilidad. Como mecánico de equipos de
telecomunicaciones, es quien durante el último año ha velado por
mantener abiertas las comunicaciones de la Base Antártica del Ejército
de Chile General Bernardo O’Higgins, repartición que ha funcionado
ininterrumpidamente desde su creación en 1948. “Mantengo la comunicación
con el exterior, ya sea con internet, intranet o telefonía, para que
todo el personal pueda estar en contacto con sus familias, sobre todo en
invierno que es más complicado, en que la nieve tapa las antenas o las
congela”, dice Vásquez.
En
torno al arribo a la repartición más austral del Ejército de Chile,
comenta que “la postulación a la dotación antártica fue porque sabía lo
que se vivía aquí en las comunicaciones y lo extremo del lugar, que no
es fácil. Entonces, como telecomunicador, es una de las experiencias más
gratas poder mantener las comunicaciones por todo el año, como ha
pasado hasta ahora, viendo que es una de las cosas más importantes para
los familiares”, dice orgulloso el militar.
Familia
“Una
de las cosas más difíciles es separarse de la familia”, dice.
Reflexionando sobre el último año lejos de su hogar y de sus camaradas
en la Jefatura de Telecomunicaciones, toma el peso de la responsabilidad
que ha cargado en sus hombros: “En la unidad en que trabajo en el
continente, la mayoría somos mecánicos de telecomunicaciones. En caso de
falla, uno la puede superar con ayuda. Pero acá en la Antártica, no.
Cada uno tiene su puesto y debe intentar superar el problema y velar
para que todo funcione bien”.
Las historias de su tío, militar en retiro, fueron las que lo inspiraron a seguir la carrera militar.
Siempre escuchando a su vocación de servicio, se hizo voluntario además
de la VI Compañía de Bomberos de Ñuñoa, atento a cuando su ayuda sea
requerida, complementando así una vida consagrada a la Patria y los
altos destinos de Chile, superando la adversidad en uno de los lugares
más inhóspitos del mundo, el cual ha trazado importantes líneas en la
historia de nuestra Patria, desde aquellos recónditos rincones, donde
21 valientes hombres han hecho soberanía efectiva, superando la soledad
pero manteniendo el pabellón nacional en lo más alto.
Satisfacción
Además de cumplir un año de labores
en la Base Antártica del Ejército, a la espera que una nueva dotación
lo releve, Vásquez agrega: “de esta experiencia hay varias cosas que me
llenan. Una es estar acá representando al país y al Ejército y, sobre
todo, que las comunicaciones estuvieron funcionando todo el año. La
parte profesional creció bastante y el apoyo de mis camaradas ha sido
fundamental, siempre creyendo en uno”.
En
el continente, su familia lo espera con la promesa de que lo primero
que hará es concretar la decisión que tomó antes de partir a su viaje:
“Me voy a casar”, dice esperando regresar a abrazar a los suyos y
cumplir con lo consagrado antes de partir, regresando con amor al ser
amado desde el Territorio Chileno Antártico, en un año en que los
desafíos se han enfrentado juntos en equipo, demostrando que Chile al
sur limita con el polo.