Muhammed Alí sigue vivo y trabaja como paramédico en la cárcel de Punta Arenas

La muerte de Muhammed Alí conmovió al mundo el fin de semana. Y no
sólo al relacionado con el deporte, porque el boxeador estadounidense,
considerado “el mejor de todos los tiempos”, fue una figura social de
enorme influencia en su generación, en la política y en las luchas
sociales o humanitarias a favor de los afroamericanos y del islam.
Pero
hay otro Muhammed Alí que sigue vivo y está en Punta Arenas. En la
actualidad trabaja en la cárcel magallánica y es paramédico, labor que
realiza con una enorme dedicación, lo que le ha valido el reconocimiento
de gendarmes y reclusos, quienes cuando se sienten mal son
prácticamente revividos por Alí.   
Desde el viernes, día en que
murió el boxeador, ha debido soportar bromas, saludos y hasta algún meme
que le han dedicado, pero el magallánico se lo toma muy bien: “La gente
me ha dicho muchas cosas, pero ya estoy acostumbrado. Algunos me dicen
que murió el verdadero y yo les digo que murió Cassius Clay. Porque de
verdad,  puede ser que murió un grande, quizás el más grande de todos,
pero Muhammed Alí sigue vivo y ese soy yo”, dice entre risas.
El
paramédico mira al horizonte y reflexiona: “Este hombre (Muhammed Alí)
fue un ejemplo para muchos y yo estoy muy orgulloso que mis padres me
hayan puesto este nombre”.
Mientras realiza sus labores en la
enfermería de la cárcel, señala que “la pérdida de Alí no es sólo para
el mundo del deporte. Es para todos. Él es un ejemplo en todo. Para mí,
que estoy directamente relacionado con la salud, me doy cuenta de lo que
debió soportar Muhammed Alí. Él vivió con Parkinson. Debió luchar gran
parte de su vida contra eso”.
– Pero también fue un ejemplo en lo social…
“Claro,
para allá apuntaba yo. Porque Muhammed Alí fue un ejemplo de vida.
Luchó contra el racismo. Defendió a la gente de su raza, a la gente de
color. Nunca renegó de lo que era”.   
– Y se negó a ir a una guerra…
“Ese
va a ser otro gran recuerdo que deja, porque ese es un gran mensaje. Él
les dijo que por qué iba a ir a matar a los ‘amarillos que no le habían
hecho nada’. Entonces eso le costó que lo dejaran tres años fuera. Por
luchar por la paz. Igual esos años debió seguir entrenando y
sacrificándose por lo que más amaba: el deporte”.
– Y ahora que está muerto Muhammed Alí, ¿qué siente llevar su nombre?
“Una
responsabilidad mayor, porque él fue un verdadero ejemplo. Yo sigo vivo
y ese es mi nombre, siempre voy a llevar ese nombre, así es que acá en
Magallanes sigue vivo”.
– ¿Cuál es su nombre completo?
“Me llamo Muhammed José Alí Alarcón”.
-¿Y por qué ese nombre?
“Bueno,
primero que todo mis abuelos son sirios y según me cuentan mis padres,
el doctor del Hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar, donde nací, les
dijo a mis viejos que tenían que aprovechar mi apellido y ponerme
Muhammed”
– ¿Y qué le dicen por su nombre?
“Hartas bromas…”.
– ¿Como cuáles?
“En
el colegio a veces los cabros se ponían pesados y me decían ‘Mojame
la.. Una vez un vecino, que sabía cómo me llamaba, me preguntó por mi
nombre y yo le respondí y salió con un balde a mojarme”.
Alí cuenta además que su padre, José, practicó el boxeo en el Ejército, pero que le prohibió a él desarrollarse en ese deporte.

“A veces he sentido miedo, pero éste es mi trabajo”

– Y ¿cómo es su trabajo acá en la cárcel?
“Aquí
llegan los muchachos (reos) con algunas dolencias y yo trato de
ayudarles a mejorarse. Algunos llegan a atenderse con malestares
estomacales, porque algunos le ponen mucho al mezclar diluyente con Coca
Cola y otros de los que llegan para que los atienda son los que tienen
alguna peleíta, aunque en esta cárcel son muy pocas. También vienen a la
enfermería algunos lesionados cuando hacen deporte”.
– Y acá en la enfermería, ¿usted los atiende solo?
“Sí, po’s los atiendo solo”.
– ¿Y no ha sentido miedo?
“A veces, pero mi formación es entregar salud y si ellos vienen por salud es porque se sienten mal”.
– Hace poco fue increpado por un interno acusado de homicidio… ¿Qué pasó?
“Sí,
le dije que limpiara el baño porque lo había tapado con papel de diario
y el agua estaba saliendo con excremento y el piso todo sucio. Entonces
él se enojó y me dijo: ‘¿Qué te creís? ¿Te creís paco? Yo voy hacerla
corta y voy a salir luego para puro matarte’”.
– Y eso terminó en una audiencia de juicio simplificado donde el acusado se desmayó y usted mismo lo atendió en el tribunal…
“Así es, al sentarse cayó de la silla y ahí yo lo atendí, porque esa es mi misión”.
– ¿Y aún mantiene contacto con este personaje?
“Obvio, si está ahí en la sala de un poquito más allá”, dice indicando a sólo algunos metros.
– ¿Qué dice su esposa de este trabajo?
“Al
principio no le gustaba mucho, pero ahora ya está acostumbrada, por el
contacto que uno como civil podía tener con gente peligrosa”.
– Usted también es bombero…
“Sí y formé la unidad acá al interior de la cárcel”.

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