Nuevo fiscal de la Corte de Apelaciones destaca valor de la independencia del juez

Por
medio del decreto N°55 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos,
firmado por el Presidente Sebastián Piñera, se confirmó que el nuevo
fiscal judicial de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas será el
magistrado Pablo Miño Barrera, quien actualmente se desempeña como juez
en el Juzgado de Garantía de Punta Arenas.

Este
proceso comenzó cuando el otrora fiscal judicial, Fabio Jordán Díaz,
fue designado como nuevo ministro de la Corte de Apelaciones de
Concepción, en julio de 2019, instancia en que se abrió el concurso para
llegar a la plaza que quedó vacante, cupo del cual participaron cerca
de 30 jueces de todo el país.

“Un desafío importante”

De
doce postulantes finalmente, la Corte Suprema priorizó –en su mayoría-
la experiencia de los magistrados que cumplen funciones en Magallanes,
definiendo la terna a fines de mayo de este año con los jueces Jaime
Álvarez Astete, del Tribunal Oral en lo Penal de Punta Arenas y Pablo
Miño Barrera, del Juzgado de Garantía de Punta Arenas, ambos de vasta
trayectoria en la región, como titulares y en distintas suplencias.
Junto a ellos, además, había quedado la jueza Natalia Rencoret Oliva,
titular del Segundo Juzgado Civil de Rancagua.


“Yo pensé que el proceso podía ser más largo, igual uno tiene cierta
tensión porque no se sabe si iba a resultar o no. Fue una satisfacción
porque es un ascenso en la carrera. Ahora salgo del Tribunal de
Garantía, donde ya llevaba 15 años trabajando, y comienzo a ver otras
materias, con otras funciones también y son más responsabilidades. Eso
implica un desafío importante a nivel profesional”, expresó Miño.

Qué significa ser fiscal judicial

De
acuerdo al Código Orgánico de Tribunales, el fiscal judicial se define
como un auxiliar de la administración de justicia y tiene entre sus
funciones supervigilar que el ejercicio de los procesos dentro de la
jurisdicción se lleven de buena manera. También está a cargo de llevar
ciertas investigaciones en materias disciplinarias y de determinados
ítems de transparencia dentro del Poder Judicial, sobre áreas de
probidad, de que los jueces realicen su declaración de intereses y
patrimonio, y además pueda integrar también la sala de la Corte de
Apelaciones a falta de algún ministro, entre otras labores.

Pese
a que los otros magistrados aspirantes tienen una mayor antigüedad en
la judicatura, Miño indicó que “creo que todos los que participaron
tenían mérito para ser designados. Yo creo que tuve suerte en cuanto a
que se privilegió a gente de la zona, que lleva años aquí en la
jurisdicción y creo que cualquiera de los tres que hubiese sido nombrado
sería una muy buena carta. Por mi parte, me gusta ejercer la
jurisdicción como juez y siento que es una especie de reconocimiento a
la trayectoria, en cuanto a que siempre he estado preocupado de ir
avanzando, de estar al día en las materias y he tenido harto recorrido
en la carrera judicial, en cuanto a que he sido secretario, relator,
juez de Garantía y de Oral”.

Exteriorizó
asimismo que en este avance en su carrera laboral echará de menos los
estrechos vínculos y lazos que forjó con sus colegas y con el equipo de
trabajo de Garantí
a.

“El
trabajo día a día en Garantía para mí era súper dinámico, y eso me
gustaba porque podía tener una mayor interacción con los intervinientes,
con fiscales, defensores, imputados, abogados, con los mismos
funcionarios, a quien les tengo mucho aprecio, también el compañerismo
que se había formado y eso es lo que más se va a echar de menos”,
reconoció.

Teniendo
en cuenta que una gran parte de la ciudadanía tiene un concepto y una
percepción de justicia muy distinta a la que de verdad se aplica y
considerando, por ejemplo, los graves hechos que ocurrieron el año
pasado con el escándalo de la Corte de Apelaciones de Rancagua, el nuevo
fiscal judicial recalcó que “uno de los pilares más fundamentales del
Poder Judicial es actuar con probidad, transparencia y sobre todo con
independencia, relacionada con que las personas sean juzgadas por una
persona que no tenga ningún interés en el conflicto. La idea es ésa,
intentar que todos los jueces funcionemos de una manera en que nuestras
decisiones no estén influenciadas por presiones de terceros sino que en
base a los hechos del proceso y a lo que diga el derecho”, sentenció.

– ¿Le gustaría llegar a ser ministro de la Corte de Apelaciones?

– “Yo creo que sí, me gustaría en algún momento ser ministro de alguna Corte, sea aquí o en otra”

– ¿Y llegar a la Suprema?


“Sí, ¿por qué no? El que fue fiscal judicial, don Manuel Antonio
Valderrama ahora está en la Suprema, así que podría ser en algún
momento, cuando sea más viejo”.

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