Los conductores de automóviles
que se deleitan haciendo escuchar a los demás el ruido que emiten los tubos de
escape de sus vehículos están infringiendo las normas legales vigentes.
Así lo señaló Víctor Velásquez,
director subrogante de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Punta
Arenas al hacerle llegar los reclamos de numerosos vecinos que sufren los
efectos de las aceleradas carreras de esos automovilistas, especialmente a
altas horas de la noche o en las primeras horas de las madrugadas, es decir, durante
“las previas” y después de “los after” en reuniones de amigos o al término de
una noche de “carrete intenso”.
Velásquez señaló que el artículo
77 de la Ley de Tránsito establece que “los vehículos con motores de combustión
interna no podrán transitar con escape libre
e irán provistos de un silenciador eficiente”, lo cual no admite
discusión alguna.
Sin embargo, se indica en el
mismo artículo que el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones podrán
determinar otras reglas respecto de los vehículos de carga o de locomoción
colectiva.
Es que es una cantidad
indeterminada, pero significativa de autos que conducidos en su mayoría por
adolescentes o por adultos menores de 35 años, los que atruenan las noches y
las madrugadas de vecinos de los diversos sectores residenciales de la ciudad.
En su oportunidad, un destacado
profesor de Historia, de conocida y exitosa
trayectoria señaló que “el ruido de los escapes de esos autos tronadores
es inversamente proporcional al tamaño de sus conductores”.
Por su parte, Ana María O.G.,
secretaria, que vive en el Barrio 18de Septiembre, señaló que “de buena gana
saldría a tirarle piedras a estos verdaderos vándalos que yo no sé si hacen
carreras o se divierten así, molestando a los vecinos”, pidiendo reserva de su identidad
porque cerca de su casa se reúne un grupo de jóvenes de ambos sexos que beben y
luego, después de las doce de la noche, “salen rajados” hacia Avenida Salvador
Allende y de ahí, quizás para dónde se van “y el problema está en que regresan
como a las cuatro de la mañana, más borrachos y metiendo más ruido con los
escapes libres de motores acelerados a fondo”.
Más hacia el sur, las quejas se
repiten, al igual que en el sector de las avenidas Alessandri y Aguirre Cerda,
cuyas amplias calzadas parecen invitar a este tipo de lamentable y molesta
conducta de esos automovilistas.
Hacia el norte, la prolongación
de Carrera Pinto también es escenario de estas acciones, que se extienden por
la avenida Frei hasta Tres Puentes, sin siquiera respetar el debido silencio
que debe guardarse ante el Hospital Clínico de Punta Arenas.
M.E.V. y otras pacientes del
centro asistencial fueron víctimas de esa “agresión ruidosa”, mientras estaban
internadas de diversas dolencias y hasta ellas llegó el ruido de los “escapes
libres” de los autos que se desplazaron hace dos semanas por la Avenida Frei y,
desafiando el semáforo, viraron por Avenida Los Flamencos, hacia la Avenida
Bulnes.
Lo más probable es que se hayan
dirigido hacia la Costanera, escenario apto para esas maniobras
automovilísticas que se repiten, incluso por las calles céntricas, desafiando
la presencia policial y burlándola en más de una ocasión si logran percatarse a
tiempo de personal policial en algún control.
El listado de poblaciones
afectadas por esta “mala costumbre juvenil”, como la definió Manuel T. G.,
dirigente de un club de adultos mayores del sector norte de la ciudad, es
bastante larga y “le aseguro, que ninguna está libre de esos ruidos tan
molestos porque por casi todas las calles y avenidas de Punta Arenas transitan
autos con escape libre y lo peor es que los padres saben y no hacen nada por
controlar a los conductores y después lloran cuando se ha producido una
desgracia”.