Oscuridad, uso de ropas oscuras y deficiente alumbrado público incidiría en los accidentes

Una seguidilla de accidentes de tránsito que se ha registrado en los últimos días ha provocado el deceso de tres personas.
Más allá de la responsabilidad de conductores sin licencia y bajo la influencia del alcohol o en manifiesta estado de ebriedad y que, irresponsablemente, han protagonizado los accidentes y se han dado a la fuga en el momento en que ocurrieron esa verdaderas tragedias, parece haber algunos factores que le son ajenos a los controles policiales habituales.
Uno de ellos, cita un alto funcionario del área del transporte, apunta al huso horario que tiene la región y que determina amaneces tardíos y anocheceres muy largos, obviamente, con muy poca luz natural o con oscuridad total.
Por estas fechas, está oscuro hasta después de las ocho de mañana y, por las tardes, las sombras regresan poco después de las cinco de la tarde, y en ambos horarios se puede apreciar a muchas personas que, en el primer caso, se dirigen a sus faenas diarias o, por la tarde retornan a sus hogares después de sus tareas habituales o de regreso de alguna salida de compras.
Uno de los casos mortales, se registró en la avenida Los Flamencos, temprano por la mañana; otro accidente se registró en la tarde noche en el Barrio 18 de Septiembre y otro más, poco antes de la nueve de la mañana, en Puerto Natales: dos adultas mayores y una madre aún joven fueron las víctimas mortales.
Un par de dueñas de casa, consultadas acerca del tema, señalaron que aparte del horario, hay que considerar una costumbre de los residentes en la zona, tanto mujeres como varones, incluso adolescentes: el uso casi masivo de vestimentas oscuras.
Ese tipo de vestuario dificulta que los conductores de vehículos motorizados las visualicen a una distancia prudente “porque, simplemente, no se ven o se confunden con postes y árboles, incluso con los tachos metálicos que permiten recibir papeles, envases vacíos de bebidas, café, galletas, restos de frutas, cáscaras de naranjas y otros desperdicios… instalados en la Plaza de Armas o en el sector céntrico y que están pintados de negro.
Súmese a ello, afirmó un trío de adultos mayores que regresaba de un encuentro de amigos coetáneos, las nuevas luminarias instaladas por el municipio “alumbran poco y nada”.
Y, desafiantes, invitaron a dar una vuelta, a las ocho de la noche magallánica invernal por Avenida España, por General del Canto, por Aguirre Cerda y, naturalmente, por la avenida Bulnes.
Esos factores escapan de la responsabilidad de Carabineros, cuyos efectivos realizan intensos controles preventivos, incluso en los sectores carreteros fuera del radio urbano y tratan de mantener a raya a los irresponsables que conducen vehículos de todo tamaño y potencia sin la debida licencia y, lo que es peor aún, después de haber ingerido bebidas alcohólicas.
Entonces ¿qué hacer?
Por una parte, seguir insistiendo ante el poder central para que Magallanes tenga un huso horario especial, que respete su singularidad, tanto en verano como en otoño y en invierno.
También, y esto depende de cada persona, de cada familia y de los medios económicos disponibles, modificar la vestimenta, no en lo referido a tallas, marcas o calidades, sino en los colores y que ojalá sean más vistosos, más alegres.
Y por último, y ya que este año hay elecciones de alcalde y concejales, exigir que se dote a Punta Arenas, especialmente, de un sistema de alumbrado público que real y efectivamente, alumbre calles y avenidas.
Pero, por sobre todo, recordar una indicación de Carabineros, de la Dirección de Tránsito, de la Seremi de Transportes, de Senda y de la Conaset:
“Si va a conducir, NO INGIERA BEBIDAS ALCOHÓLICAS. Y si las ingirió NO CONDUZCA VEHÍCULO MOTORIZADO ALGUNO”, porque se ha demostrado hasta el cansancio que no es cierto aquello de que “mareado (curado, borracho, ebrio) manejo mejor”.
Así, se protegerá a sí mismo, a sus acompañantes, generalmente su propia familia, a los peatones y a los conductores de otros vehículos y evitará muertes, daños y gastos, especialmente en funerales, hospitales y reparación de los vehículos y, naturalmente, tendrá que vérselas con la justicia.

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