Personal y medios municipales, con el apoyo de algunos vecinos
residentes en las poblaciones Villa Alfredo Lorca y en Ríos Patagónicos, lo
hicieron desaparecer.
Los camiones municipales retiraron varias toneladas de desechos y
desperdicios, tales como neumáticos en desuso, decenas de autos chatarrizados,
colchones, electrodomésticos averiados e irrecuperables y otros, que personas
irresponsables depositaron en un trecho que se iniciaba en el puente que une a
los grupos residenciales y llegaba hasta más arriba de la Avenida
Circunvalación.
El Estero Llau Llau y sus riberas, ya limpios y despejados, cambiaron
el paisaje urbano del sector apenas por un par de semanas.
¿Por qué tan poco tiempo?
La respuesta es casi obvia: porque personas irresponsables,
desconocidas para las autoridades y algo conocidas en ambas poblaciones, más
algunos provenientes de otros sectores, no hallaron nada mejor que aprovechar
el espacio limpio para volver a crear un basural.
Y reaparecieron los restos de automóviles en estado de chatarra
inservible; electrodomésticos averiados y sin posibilidad alguna de ser
reparados y otros desperdicios, de abandono frecuente en este tipo de basurales
clandestinos.
¿Quiénes lo recrearon?
Se sabe, pero quienes los han visto no se atreven ni a encararlos ni a
denunciarlos, por temor a represalias o eventuales daños en sus viviendas y que
nadie pagaría.
“Son verdaderos delincuentes”, afirman algunos vecinos, resguardados
por el anonimato y agregan que se ha visto a personas residentes en el sector
acopiando esa basura, pero el temor es más fuerte.
El lecho del Estero Llau Llau y sus orillas, en el mismo sector, eso
sí, son testigos de los manejos de esos vándalos contaminadores, pero esas
superficies sólo pueden seguir recibiendo basura y desperdicios, tal como ha
venido ocurriendo en los últimos días.