Paciente queda con muerte cerebral tras operación para remover sonda de tráquea

Los
problemas de salud para Constanza se remontan hace tres años cuando
trabajaba para Epsa realizando funciones de aseo en LIDER, donde se
contagió con Covid-19. Tuvo que ser internada en una residencia
sanitaria y a pocos días de salir, detectaron que sus pulm
ones estaban con complicaciones.

Para
tratar esta situación fue trasladada desde la residencia ubicada en
Colón al Hospital Clínico de Magallanes, donde fue atendida en la Unidad
de Emergencia Hospitalaria. Ocho días pasó en coma e intu
bada.
“Yo pienso que ahí, al intubarla, habrán pasado a llevar las cuerdas
vocales… bueno mi hija salió de eso. Salió, pero con secuelas: sus
cuerdas vocales no empezaron a funcionar”, relata su padre, Estanislao
Oyarzo.

Posteriormente,
se le realizó una traqueotomía, además de contar con tratamiento con
equipo multidisciplinario que involucró fonoaudiólogos y kinesiólogos.
El médico tratante le recetó medicinas y la derivó a su casa. A las dos
horas, Constanza se e
staba ahogando, por lo que debieron volver a toda velocidad al hospital. Internada en UCI nuevamente.


Luego
de ser estabilizada, le dieron el alta nuevamente. “Ahí le dio el alta
una doctora, tengo un reclamo en la OIRS contra esa doctora porque le
dió el alta diciendo que ‘tiene que acostumbrarse y que está bien’. A
las tres de la mañana, yo vivo en el Archipiélago, nuevamente al
hospital. Casi le vino un paro respiratorio”.

Operación y estado actual

Constanza
estudiaba Técnico en Enfermería, por lo que para realizar alguna
intervención debía coordinarlo con sus estudios. En un comienzo, la
operación ambulatoria había quedado planificada para enero para
coincidir con las vacaciones de ell
a
y que su padre, la pudiera acompañar. Se presentaron en el hospital,
pero la respuesta fue que no había camas, que había solo un pabellón
trabajando y es exclusivo para emergencias.

Finalmente,
la operación se concretó hace un mes y tuvo una duración de tres horas.
“Ella, supuestamente, tenía que salir el mismo día, era una operación
ambulatoria, pero duro tres horas. Estuvo complicada, hinchada su cara,
pero se recuperó. Ahora viene el siguiente paso, sacarle la traqueo”.

El
jueves 18 de mayo, se fijó para la decanulación de la traqueotomía, un
proceso delicado que implica la evaluación de múltiples variables. “El
doctor estaba en el pabellón, él se fue a box a decanularla. Le sacó la
traqueo, antes la revisó con un aparato y mencionó que sus cuerdas
estaban bien y que no debería tener problemas. Se la sacó y le puso un
tapón, la enfermera, ella estaba inquieta”.

En
esta ocasión, se tomó la decisión por parte de los padres de que no le
dieran el alta, que no vuelva a casa, para evitar las complicaciones que
había recibido las últimas veces. Por tanto, del box la trasladaron al
quinto piso de Traumatología.

Pasó
un rato luego de acostarse y empezó a presentar problemas. “Se puso su
pijama, se acostó en la cama 511 del quinto piso y de repente empezó a
decir ‘papá, papá’ (con fuertes problemas para respirar), llamé al
enfermero que empezó a cor
rer
por todos lados, llamó a otra enfermera, al médico de turno y él llamó
al doctor González. Y yo dije ‘pero si estaba en pabellones como me
dijo, cómo no llegó en un par de minutos’. No llegaba, no llegaba”,
relató dolido don Estanislao.

El
siguiente traslado fue a Unidad de Cuidados Intensivos donde se estaba
desplegando un amplio operativo y se realizó mientras Estanislao Oyarzo
iba a dejar a la madre de Constanza a un chequeo médico. “Yo pregunté si
podía ver a mi hija, y la orientadora que coordina las cosas para
entrada decía ‘no, no puede porque hay un tremendo operativo, médicos
por acá, enfermeros por allá, por una señorita’. Y era mi hija. Estaban
reviviéndola, porque le vino un paro respiratorio, se le paralizó el
corazón”.

Cuando
pudo volver a ver a su hija, estaba postrada en cama y con varias
drogas en el cuerpo para mantenerla con vida. “Lo que yo juzgo, lo que
yo critico y quiero saber es cuánto tiempo no recibió oxígeno. Al otro
día, fui y justo iba saliendo el médico González. Le pregunté qué pasó
con mi hija y me confirmó ‘le vino un paro respiratorio y yo estaba
almorzando en mi casa, yo vivo cerquita del hospital, más de cinco
minutos no pasaron’. Si él hubiera estado en pabellones como me dijo, el
tiempo de que mi hija no recibió oxígeno… y aparte, ¿cómo no hay otro
médico que le haya podido atender? Ahora, mi hija está planchada, tiene
su cerebro colapsado, no manda señal”.

Estos
últimos días, Estanislao ha estado tratando de conseguir un
encefalograma, informe con el cual puede evaluar si enviándola a otra
región podría conseguir otros resultados.

Sin embargo, desde el hospital le mencionan que el protocolo para obtener este papel puede durar hasta 15 días.

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