Hace cinco años a Priscila Figueroa, de 17 años,
le cambió la vida cuando le diagnosticaron ataxia de Friedreich a los
12 años. Desde ese momento su madre, Jessica Hernández, ha estado junto a
ella para superar esta difícil patología.
Su
progenitora se empezó a preocupar cuando observó que algo raro le
sucedía a la menor, “se le caían las cosas de la manos, se caía de la
nada y eso me pareció raro, porque mi hija nunca había sido así. Ahí
noté que había algo raro en ella”, relató.
Cuenta
que la primera vez que llevó a la niña al consultorio, el doctor que
las atendió nunca supo qué era lo que tenía su hija y decidió
trasladarla al Hospital Clínico de Magallanes para atenderse con un
especialista. “Siempre me dijeron que estaba así por las mañas que
tenía, pero yo sabía que era algo más. Cuando hablé con el neurólogo del
hospital, le realizaron una gran cantidad de exámenes y fue allí cuando
le detectaron la enfermedad”, explicó.
Cambios
En
estos momentos, Priscila se encuentra en silla de ruedas, sin embargo
desempeña sus actividades escolares en el Instituto Superior de
Comercio José Menéndez, donde cursa tercero medio. Su madre cuenta que
“nuestra vida ha cambiado por completo, tuve a mi hija sana y nunca
imaginé que yo iba a pasar por esto. Mi hija también ha pasado por lo
mismo, su vida cambió bastante, ha estado con depresiones, intentos de
suicidio y se siente triste porque ve a sus compañeros de liceo
cantando, bailando, saltando y se acuerda cuando era pequeña y ahí es
cuando se desmorona”, relató Jessica Hernández.
Centro de Rehabilitación
Desde que le
diagnosticaron ataxia de Friedreich, su madre intentó buscar la manera
de poder ayudar a Priscila, “su doctor siempre ha sido claro con ella,
por eso mi hija le preguntó si su condición iba a mejorar asistiendo al
Centro de Rehabilitación, él le respondió que no, porque su enfermedad
iba en aumento y no tenía cura ni tratamiento, que primero iba a empezar
a andar con un burrito y después seguiría con una silla de ruedas.
Desde ese momento mi hija decidió no trasladarse hasta el Centro de
Rehabilitación”.
Pilares
Este
largo camino ha tenido grandes ayudas para Priscila y Jessica, pues sus
abuelos han sido un pilar fundamental para seguir adelante frente a
este duro diagnóstico. “Son mi gran apoyo en todo, desde que empezó esta
dura enfermedad han sido fundamentales para nosotras, nos han ayudado
en todo, han sido un siete”, destacó Jessica.
Controles médicos
Son
varios los controles médicos a los que tiene que asistir Priscila el
año que viene en Santiago. Por ello, su madre ha realizado varias
jornadas de ayuda para poder costear los medicamentos de su hija.
“Siempre tengo que guardar dinero, porque en cualquier momento me pueden
llamar los médicos desde Santiago, porque allá son sus controles.
Últimamente mi hija ha tenido muchas apneas de sueño, es por eso que
tienen que realizarle un monitoreo nocturno en la capital, porque le
están subiendo los parámetros en la máquina que utiliza para dormir”, dijo Jessica.
@JesúsNieves