Papel higiénico: ¡No me miren así!

Alrededor de 500 millones
de dólares anuales es lo que mueve el mercado del papel higiénico, servilletas,
toallas y pañuelos de papel. Un sector que desde el año 2000 estuvo coludido.

Según el requerimiento de
la Fiscalía Económica, la mayoría de las ventas fue en favor del papel
higiénico. Esto quiere decir que las familias chilenas destinan más dinero y
compras a este tipo de papel.

Antes del año 2000, los
precios de este mercado eran estables. Fue con la llegada de la marca “ACuenta”
a principios de ese año la que provocó una guerra. Los precios fueron forzados
a bajar y en diciembre se hizo un acuerdo empresarial para fijar nuevos montos.

De ese entonces, hubo un
alza del 58% entre el período 2000 – 2008. Cifra que estaba por encima la
variación del IPC general observado en esa época. Frente a otros países como
Australia, Estados Unidos, Perú y España; Chile es el que tiene el más caro por
rollo de papel (higiénico). Se estima que cerca del 90% del mercado total son
las marcas coludidas. 

Pero más allá de la
polémica, de las investigaciones y las críticas, aquí algunas curiosidades del
papel higiénico.

1. Antes de la invención
del papel higiénico se utilizaban materiales diversos: lechuga, trapos, pieles,
césped, hojas de coco o de maíz. Los antiguos griegos se aseaban con trozos de
arcilla y piedras, mientras que los romanos se servían de esponjas amarradas a
un palo y empapadas en agua salada. Por su parte, los inuit optaban por musgo
en verano y por nieve en invierno, y para las gentes de zonas costeras la
solución procedía de las conchas marinas y las algas.

2. Los primeros en crear y
usar papel higiénico fueron los chinos, quienes en el siglo II A.d.C. ya
diseñaron un papel cuyo uso principal era el aseo íntimo. Varios siglos más
tarde (allá por el siglo XVI), las hojas chinas de papel destacaban por su gran
tamaño (medio metro de ancho por 90 centímetros de alto). Sin duda, estas hojas
estaban en consonancia con la posición jerárquica de sus usuarios: los propios
emperadores y sus cortesanos.

3. En higiene personal las
clases sociales estaban bien delimitadas. Los antiguos romanos de las clases
pudientes utilizaban lana bien empapada en agua de rosas, mientras que la
realeza francesa utilizaba nada menos que encaje y sedas. La hoja de cáñamo era
el más internacional de los materiales utilizados por los ricos y poderosos.

4. Joseph C. Gayetty fue el
primero en comercializar el papel higiénico allá por 1857. El producto
primigenio consistía en láminas de papel humedecido con aloe, denominado “papel
medicinal de Gayetty”, un auténtico lujo para los más hedonistas. El nuevo producto,
de precio prohibitivo, se comercializaba bajo un visionario eslogan: “La mayor
necesidad de nuestra era, el papel medicinal de Gayetty para el baño’.

5. En 1880 los hermanos
Edward y Clarence Scott comienzan a comercializar el papel enrollado que hoy
conocemos. Una presentación en sociedad llena de obstáculos dados los muchos
tabúes que rodeaban al nuevo producto. Por la época se consideraba inmoral y
pernicioso que el papel estuviera expuesto en las tiendas a la vista del
público en general.

6. Pero el papel de los
orígenes no era el producto suave y absorbente de nuestros días. En 1935 se
lanza un papel higiénico mejorado bajo el reclamo de “papel libre de astillas”.
Esto nos hace deducir que lo habitual de la época era que el papel higiénico
contara con alguna que otra impureza.

7. De ser un producto
denostado y vendido discretamente en la trastienda, el papel higiénico se ha
convertido en el protagonista de pasarelas de moda, obras de arte y delicados
trabajos de papiroflexia. Artistas plásticos de renombre como Christo,
Anastassia Elias o Yuken Teruya han utilizado papel higiénico como material
para sus trabajos. En el terreno de la moda, es célebre el certamen “ Cheap
Chic Weddings Toilet Paper Wedding Dress Contest”, que cada año reúne en Estados
Unidos a las más originales propuestas de vestidos nupciales confeccionados con
papel higiénico.

8. El papel higiénico tal
cual lo conocemos hoy en día ha experimentado un gran desarrollo a lo largo de
los cerca de 140 años que han transcurrido desde su invención. A la doble capa
del papel (incorporada en 1942) se suman tecnologías punteras que tratan de
mejorar la suavidad. La última innovación del producto supone incorporar
lociones de karité, un fruto natural con reconocidas propiedades cosméticas.

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