Penúltima cuenta presidencial de Bachelet incluyó sólo seis referencias a Magallanes

La cuenta pública que dio la Presidenta Michelle Bachelet ayer en Valparaíso ante el Congreso Pleno y de otras altas autoridades del país fue analizada, aplaudida o criticada por diversos actores del quehacer político, social y económico del país.
El aplauso provino de dirigentes de partidos de la Nueva Mayoría y también de ministros que forman parte del gabinete presidencial.
Las voces críticas fueron de parlamentarios pertenecientes a los partidos y movimientos de oposición, tanto como de Chile Vamos; movimientos afines, pero independientes, y de la Izquierda Autónoma (IA) y Revolución Democrática (RD).
Los analistas del mensaje presidencial correspondieron a personeros vinculados al sector productivo, a diversos sectores sociales, como los pescadores chilotes, estudiantes y otros grupos que sostienen diferencias con el quehacer oficialista.
Al cabo de más de dos años de los cuatro que ha de gobernar Michelle Bachelet, las opiniones son encontradas porque no hay dos visiones similares si se trata de discurrir acerca de la  economía, de la delincuencia (ayer hubo un muerto producto de los incidentes en Valparaíso), de la cesantía, de la educación o de la salud y esas diferencias, a contrario de lo solicitado por la primera autoridad del país, en lugar de acortarse han ido en aumento y amenazan con ahondarse con el avance de los meses.
La zona más austral
La Región de Magallanes tuvo algunas referencias en la cuenta presidencial de ayer.
La relevancia de estas menciones es relativa porque, dentro del estilo general del mensaje, estuvieron referidos a promesas anteriores, con obras que, incluso, provienen del gobierno anterior.
Por ejemplo, al referirse a los logros en el ámbito de la edificación hospitalaria, volvió a mencionar los centros asistenciales de Puerto Natales, con casi un 70% de avance en las obras; el de Porvenir, en construcción, y el de Puerto Williams, en período de “marcha blanca”, pero sin que se haya dispuesto llamados a concurso para otorgarles el personal médico, de enfermería, auxiliares paramédicos y administrativos que necesitan para funcionar.
También se refirió a Magallanes en la asignación de subsidios para pasajes aéreos de los habitantes de nuestra región y la de Aysén, del General Carlos Ibáñez del Campo y que, en teoría, pretendía beneficiar a 272 mil personas que viajaran entre Punta Arenas y Balmaceda.
El subsidio comenzó a entregarse hace seis meses, pero hace pocos días trascendió que la línea aérea regional DAP había hecho presente que no era suficiente para financiar las operaciones.
También la Presidenta Bachelet hizo mención al tendido de la fibra óptica, en el marco de mejorar la conectividad regional con el resto del país y del mundo “por Chile”, pero no dio ni fechas ni plazos y la iniciativa sigue siendo un proyecto ambicioso y notablemente costoso ya que, según expertos en el tema, en numerosos tramos, la fibra óptica debería ser instalada en forma submarina.
Respecto de la misma conectividad, lo que sí es positivo fue la muy reciente puesta en marcha de los servicios del transbordador Crux Australis, de la empresa Tabsa, que, con subsidio estatal de varios miles de millones de pesos, unirá Puerto Yungay y Puerto Natales, uniendo por territorio chileno a las dos regiones más australes del país y hará posible que se pueda transitar desde Visviri, en la Primera Región, hasta la Tierra del Fuego por territorio chileno, al decir de la misma Presidenta de la República, se podrá recorrer Chile por Chile.
La última mención atingente a Magallanes fue cuando Bachelet se refirió al proceso constituyente de los pueblos originarios, en cuyos planteamientos, entre otros, quedó plasmado el respeto a la diversidad y a su cultura y ello incluyó a los descendientes de kawéskar y de los yaganes, etnias netamente magallánicas.

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