Las empresas contratistas que tienen a su cargo los trabajos de reparación y reposición de las veredas de la calle Lautaro Navarro, entre Avenida Colón y calle Balmaceda, en Punta Arenas, han trabajado duro, aún en pleno invierno para cumplir con las tareas encomendadas por sus mandantes.
Por su parte, personal y medios de otra empresa contratista inició la tarea de pavimentación de esa misma arteria, iniciándola desde la Avenida Colón en dirección al sur de la ciudad.
Todo eso forma parte de un proyecto de la Secretaría Regional de la Vivienda y Urbanismo que busca recuperar en todo su valor arquitectónico, uno de los sectores más tradicionales de Punta Arenas.
Es que en la parte baja de la ciudad, el cercano al puerto, se guarda parte importante de la historia de Punta Arenas.
No olvidar que, antes de la apertura y puesta en marcha del Canal de Panamá, la capital magallánica era el principal punto de recalada de los mercantes y unidades navales chilenas y extranjeras que surcaban los mares australes y nuestra ciudad era un emporio de primer nivel, un centro comercial en el que los navegantes encontraban de todo.
Lamentablemente, ese esplendor comercial empezó a decaer después de la llamada “Década Dorada”, durante la cual se forjaron grandes fortunas, parte importante de las cuales se reinvirtieron, pese a todo, en Punta Arenas.
Es por eso que la calle Lautaro Navarro Avaria, un profesional que hizo historia no sólo con su profesión, sino que, también por su servicio público, aún conserva edificios patrimoniales de alto valor y gran belleza arquitectónica, como la esquina de Colón; o el edificio que sigue al del de una compañía de seguros; la parte posterior del Museo Regional o al de la Tercera Zona Naval, entre los “históricos”, como muchos afirman.
Con el tiempo, la modernidad hizo un aporte que muchos estiman valioso y muchos más, discutible: el edificio Entel; el del Consorcio; el Victoria, el de la galería comercial situada al llegar a calle Roca y para cerrar, el que es uno más de los locales de una cadena nacional de supermercados.
Lo que persiste y hasta aquí hace que el esfuerzo de la Seremi de Vivieda no se valore en todo lo que representa, es la gran cantidad de cableado aéreo a medias, que cuelga de los postes de concreto, aunque ya hay tramos de veredas que disponen de cámaras para que estén soterrados.
Que pertenecen a empresas que ya no existen. Que las empresas de telecomunicaciones, de televisión por cable, por ejemplo, aún vigentes, se resisten a invertir en el retiro de los miles de metros de cables, es una verdad a la vista y que a muchos molesta.