Pablo Leiva camina de un lado a otro recibiendo pedidos, coordinando entregas y ayudando a atender en la caja.
Corriendo
sin parar, como ha sido todos los meses desde que empezó esta pandemia,
la cual también afectó su sueño de abrir una cafetería en el Módulo
Central de Zona Franca, que estaba pensada para iniciar en agosto, pero
cerró sus puertas hasta el pasado mes de diciembre.
Pero
a pesar de que todavía no le alcanza para que ese local se sostenga por
si mismo, Leiva está feliz de poder comenzar a generarse un nombre
dentro de la comunidad magallánica.
“La
cafetería se adquirió en agosto y hasta ahora no hemos podido
implementarla como nos gustaría. En diciembre pudimos poder volver a
funcionar. Nuestra idea es replicar el fenómeno que tenemos acá en la
panadería y llevarlo a la cafetería recién abierta en el Módulo Central.
Ya en Fase 3 estimamos que vamos a poder agregar unas mesas. Pero eso
lo dejamos de lado. Por ahora, estamos apostando a que en el futuro ahí
pueda estar nuestra fuente principal de ganancias”, explica él.
También la pandemia los ha afectado como a todos.
“Durante el año pasado las ventas bajaron mucho y nos costó recuperarnos.
Pero gracias a Dios las ventas se han podido ir recuperando. Estamos
con mucho trabajo y eso siempre es bueno. Queremos seguir haciéndolo y
continuar creciendo para hacernos un nombre y por eso nuestros productos tienen que estar a la altura”, concluye Leiva.