Pirómanos: aquella desmedida atracción por el fuego

Hace 500 mil años, nuestros antepasados habitaban una tierra
inhóspita, donde sobrevivir era un desafío diario y donde cada capricho de la
naturaleza constituía una amenaza para la fragilidad humana.

El cineasta francés Jean-Jacques Annaud entregó en 1981 un verdadero
viaje en el tiempo a través de una película, La Guerra del Fuego, un vistazo
furtivo a aquel momento donde el hombre sintió esa intensa y porque no, esa extraña
fascinación por el fuego.

Por estos días, la comunidad de Punta Arenas ha visto como la noticia
se repite con insistencia: atentados incendiarios en contra de vehículos. Una
seguidilla de hechos que hace retrotraer a 2012, cuando alrededor de 14 autos
fueron blanco de este mismo tipo de acción. En aquella oportunidad,  una persona fue detenida, formalizada y
enviada a prisión preventiva por al menos cuatro de estos ataques.

Pero ¿qué puede llevar a una persona a actuar de esta forma? ¿Qué los
motiva, qué los impulsa? Fascinación, placer o simplemente acercarse al juego
de la destrucción.

El 2012

Fue la madrugada del jueves 2 de agosto de 2012 cuando una fuerte
explosión rompió el silencio de los vecinos del sector sur de la ciudad. Un
minibús que se encontraba estacionado en las afueras del domicilio ubicado en
la intersección de las calles Armando Sanhueza y Latorre ardía blanco de un
atentado incendiario. La máquina resultaba destruida. 48 horas después un hecho
de las mismas características se registraba frente al número 220 de calle Las
Heras, en el mismo Barrio Sur. Esta vez se veía afectado un bus de pasajeros.

Los ataques incendiarios continuarían repitiéndose, llegando a cuatro
en una semana. El lunes 13 de agosto ya se hablaba de la intensa búsqueda
policial para dar con el autor. El domingo 2 de septiembre y luego de 13
atentados, la PDI lograba la detención de un hombre de 53 años, quien terminó
siendo condenado.

El pirómano

Pirómano, una palabra de origen griego, formada por piro (fuego) y
manía (locura). Un término acuñado por el psiquiatra francés M.Marc en 1883.

Si uno revisa los libros de historia, se encuentra con un episodio
registrado el año 64: el incendio de Roma a manos de emperador Nerón. Aunque,
hoy existen dudas acerca del causante.

Se dice que el fuego se desató en las tiendas de los alrededores del
Circo Máximo en la mañana del 18 de julio, mientras Nerón disfrutaba de su
retiro veraniego en Anzio. Al conocer la noticia, recorrió a caballo los 40 km
hasta la capital y contempló las llamas que la devoraban desde lo alto del
Quirinal (según la leyenda, habría tocado la lira mientras la ciudad ardía).

Lo cierto es que el grueso del siniestro duró cinco días y destruyó
dos tercios de Roma, incluyendo 132 villas privadas y 4 mil casas de vecinos.
No se pudo probar su origen, que el emperador atribuyó a los cristianos.

Pirómano es, sin duda, una palabra inquietante, que nos habla de la
existencia de ese impulso irresistible a provocar fuego con la sola finalidad
de obtener placer. Un término que ha sido objeto de controversia desde su
nacimiento, y entrada en la nosología psiquiátrica a mediados del siglo XIX. Se
dice que se trata de un trastorno poco frecuente. Y aunque se carece de
estadísticas precisas acerca de su prevalencia, se estima que en Chile no hay
más de 100 personas que sufren de este trastorno en sus diferentes grados.

Varón de edad intermedia entre los 30 y los 50 años, conocedor del
entorno natural incendiado, y con desequilibrios emocionales y dificultades de
integración social. Son algunos de los rasgos habituales del perfil de este
tipo de personas, que suelen mostrar una personalidad alterada con problemas
incluso de distinción de la realidad que pueden rozar la esquizofrenia.

Otros casos

En marzo de 2012 en Lonquimay, Provincia de Malleco, Región de la
Araucanía, fue detenido Patricio Alejandro Garrido, voluntario de Bomberos
formalizado por incendiar el Liceo Internado C-14 de la mencionada localidad.
El joven de 21 años, confeso del hecho, habría manifestado intenciones de
quemar un servicentro, la misma noche que destruyó el establecimiento
educacional.

En junio del mismo año en la localidad de Chinchorro Norte, en la
provincia de Arica, se detuvo a Eric Flores Barboza, sindicado como el autor
del incendio de cinco vehículos. El hombre de 39 años actuó en sólo dos horas.
Sin embargo, se investigó su participación en al menos otros 14 atentados
incendiarios.

Meses después, en Valdivia fue condenado a 6 años de cárcel Alex Jofré
Vera, de 30 años, responsable de incendiar seis automóviles.

Cabe destacar un caso ocurrido en Alemania en 2012, donde un hombre de
28 años fue condenado a 7 años de cárcel por quemar nada más y nada menos que
102 automóviles en el transcurso de tres meses. En el juicio señaló: “quería
que los ricos, que tienen más dinero, también tuvieran que molestarse alguna
vez”.

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