Es muy simple. Si un peso del Estado en Santiago favorece a 100 personas, en Magallanes ese mismo peso favorece a una, pues somos muchos menos y las distancias son enormes. Es lo que se conoce como “rentabilidad social” que, históricamente, favorece a las ciudades de mayor tamaño.
De ahí que el Estado siempre haya priorizado la inversión pública en la Región Metropolitana, con un alto costo para la calidad de vida de la población de las zonas extremas, particularmente Magallanes.
Es por ello que el seremi de Hacienda, Christian García, destacó ayer la vital importancia que tiene para Magallanes, la prolongación del Plan de Zonas Extremas por tres años, ya que este instrumento no se rige por la regla anterior. En su lugar, explicó García, prioriza los resultados por sobre la llamada “rentabilidad social”.
De este modo, será posible continuar con la ejecución de este plan, que considera las obras públicas más importantes jamás realizadas en la región más austral del país, en términos de recursos involucrados: el plan de Fibra Óptica Austral, la construcción del Centro Antártico Internacional y la construcción de una nueva dársena que permita ampliar el muelle de Punta Arenas, hasta ponerlo al mismo nivel, en términos de tamaño, de los mayores puertos de Chile, como Valparaíso o Talcahuano.
Otros proyectos
Cada uno de estos proyectos representa cifras millonarias. De hecho, sólo el Centro Antártico costará $ 30 mil millones.
Pero también hay otras iniciativas de gran valor, como la construcción de un muelle multipropósito en Puerto Williams que permitirá que arriben cruceros medianos y, de paso, aumentar el flujo de cruceros a Punta Arenas; la nueva costanera de Williams, las rutas a Porvenir y el camino Hollemberg – Río Pérez, entre otras importantes iniciativas.