Muchas veces y en la mayoría de los casos, los niños sueñan con convertirse en bomberos, una de las respuestas más frecuentes cuando ya sea en la casa o en el jardín le preguntan qué quieren ser cuando grande.
Es el caso de 15 niños y jóvenes, que hoy en día integran la brigada de cadetes de la Quinta Compañía de Bomberos, Pompe France, los que el fin de semana conmemoraron 16 años de trabajo ininterrumpido con los más pequeños, donde van aprendiendo paso a paso lo que significa ser un “caballero del fuego”.
Acompañados de sus familiares y sus camaradas, los más chicos de la unidad bomberil demostraron las destrezas y lo que han aprendido durante el tiempo que han estado en constante entrenamiento.
El capitán de la Quinta Compañía de Bomberos, Mauricio Hernández, destacó la importancia que tienen los niños en la unidad, considerando que están próximos a convertirse en bomberos y que son el futuro de la institución, señalando que en la actualidad hay oficiales en la compañía que en el pasado fueron brigadieres.
“Es el semillero que tenemos hoy en día para Bomberos, donde cuesta mucho que personas adultas ingresen y por ende tenemos que tener un buen semillero, porque son el futuro de nosotros, Hemos rescatado a varios niños que han sido bomberos y se han convertido en oficiales de la compañía”, destacó el oficial.
Con respecto al trabajo que realizan con los niños y jóvenes, señaló que se juntan todos los sábado, donde aprenden las diversas materias y, en el caso de la Quinta Compañía, van conociendo más de la especialidad que poseen, la que tiene relación al combate de incendios forestales.
“La idea es que los papás sepan qué es lo que hacen los niños, que vean y participen de las actividades que realizan los días sábado. Se les pide semestralmente las notas a los niños y jóvenes y, lamentablemente, el que no tenga un promedio acorde al rendimiento escolar, se separa hasta que mejore su rendimiento en sus estudios”, finalizó Hernández.
La brigada juvenil de la Quinta Compañía es una de las que cuenta con más niños formándose para ser futuros voluntarios en el Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas, semillero que ya ha visto reflejado varios de sus frutos, quienes permanecen en las filas de la institución.
Durante estos 16 años han pasado incluso jóvenes que por motivos de estudios o familiares han debido abandonar la región, siguiendo carreras como voluntarios en otras regiones, manteniendo vivo el recuerdo de lo aprendido en Magallanes.