Este
lunes, en el zócalo del Consejo de la Cultura y las Artes, en voz de
Altamirano, Hain Producciones llevó a cabo su cuenta pública, enmarcada
en el programa OIC. “Es el programa de Organizaciones Colaboradoras del
Estado, en el cual nosotros somos parte de un programa que postulamos en
el 2016 y obtuvimos el financiamiento para ejercerlo en el 2017. No
tenemos continuidad de este programa, tenemos un presupuesto de 79
millones, que nos permitió tener una oficina y un montón de cosas como
organización, y esto obedece a unas de las acciones que teníamos que
hacer como organización, pero lamentablemente no tenemos continuidad de
ese programa, así que estamos en una situación nuevamente en el limbo,
pero estamos acostumbrados a estar en el limbo”, comentó Altamirano.
Balance 2017
En
términos generales para Antonio Altamirano, este año hubo hechos
importantes que aportaron una mayor seriedad a Hain Producciones. “Fue
un año bien positivo en algunos aspectos. En un tema de estructura
organizacional, el hecho de ir definiendo bastante bien las comunas
donde nosotros desarrollamos los proyectos, creo que fue una maduración
que se da con el tiempo, de una organización que lleva 11 años y 10
haciendo el festival, lo que para nosotros marca una nueva etapa de
empezar a ver como organización nuevas lógicas de cómo ir profundizando,
sobre todo, la actividad cultural que nosotros poseemos con contactos
nacionales, internacionales y cómo eso lo podemos aterrizar y canalizar
en acciones que se grafiquen concretamente en la región”, aseguró.
Una
de las noticias importantes de este año, fue la adjudicación de un
terreno en comodato por parte del Serviu, un trato que la organización
trabajó durante casi 5 años. “Para nosotros es vital, porque veníamos
solicitando hace ya cinco años y creemos que ese hito, marca también una
lógica distinta. Ya no es un festival, sino que también ahora vamos a
tener que hacernos cargo de cómo habitar ese terreno, cómo lo queremos
construir y como decía en la cuenta, la idea es que sea una actividad
participativa”, dijo.
Referente
a esto, en la cuenta se dio a conocer el diseño inicial de lo que será
el hogar de Hain Producciones, que servirá como base para albergar
artistas que vengan a ejercer intercambios colaborativos y de
residencia, además, el tema de crear un lugar en colaboración, surge de
el diseño que quieren crear, un espacio hecho de containers reciclados,
donde prontamente se abrirá la idea a la comunidad para el trabajo en
conjunto.
El más grande festival de arte en la Patagonia
Sin dudas, fuera
de las adjudicaciones, de los acuerdos internacionales y de todas las
buenas noticias para estos jóvenes, lo que los llena de orgullo, fue
llevar a cabo la décima versión de Cielos del Infinito, el cual logró un
récord de asistentes en todas las comunas trabajadas, Cerro Sombrero,
Puerto Williams, Puerto Natales y Punta Arenas, con un público total de
15.324 personas en los 12 días de espectáculos.
Además,
gracias a la colaboración de voluntarios, se hizo posible realizar una
encuesta que permitió conocer un poco más al público asistente, por
ejemplo, que el 30% de asistentes correspondió a estudiantes, que el
área que más les gusta es el teatro o que más mujeres que hombres
asistieron a las funciones.
Lo malo de este año
Aunque
la producción compuesta por cinco integrantes, logró su objetivo este
año, no todo es color de rosas para ellos, ya que la frase “con platita
baila el mono”, se hace cada vez más fuerte para continuar.
“Lo
único negativo, yo diría que es el tema del financiamiento, que
nuevamente estamos inestables como organización. Parece que cumplir
años, para algunas instituciones, no significa nada y esa lamentable
noticia nos pone en una incertidumbre de continuar o no continuar. No sé
si estamos dispuestos, como en años anteriores, a endeudarnos nosotros,
pedir muchos créditos, lo estamos haciendo actualmente, pero creo que
está llegando a un tope y no va a ser tan terrible el hecho de anunciar
que quizás el festival no continúe el 2018, pero estamos con la
posibilidad de proyectarnos con el terreno. A finales de enero nosotros
pensamos ya saber bien, cuál va ser la situación general, si va a haber
festival en octubre o no pasa nada. Esperamos que sea un mes bien
razonable, para tener respuesta de varios proyectos, reuniones que
estamos esperando para la organización. Nosotros postulamos a todo lo
que teníamos que postular, hemos recibido noticias de varios, entonces,
estamos esperando todavía algunos últimos proyectos y vamos a esperar a
ver qué es lo que sucede, pero esta vez será una instancia donde no nos
vamos a sacrificar como en años anteriores, sino que vamos a dejarlo a
lo que deba pasar”.
¿Qué es para ti Cielos del Infinito?
“Para
mí, es un modelo interesante de cómo poder darle la oportunidad a, por
ejemplo, jóvenes que anhelan carreras artísticas, que sea el primer
puente de conexión para decir ‘ok, es posible estudiar teatro, danza,
artes visuales, etc’. Es la posibilidad de generar esa posta, donde se
genera una posta cultural, no necesariamente con una lógica de
universidad, una lógica económica, con carreras tradicionales que se
pueden encontrar en cualquier lugar, para mí eso sería el festival, una
especie de posta,
para que generaciones jóvenes, tengan un primer acercamiento con el
arte y las expresiones artísticas culturales, que generen un despertar
en cada uno de los jóvenes o niños que tienen ese anhelo, esas ganas,
que el contacto con el festival, genere una carrera, o que simplemente,
personas que nunca han tenido la posibilidad de conocer una obra de
teatro, danza o música, tengan mediante el festival, la posibilidad de
conocer algo artístico y que les genere un espacio critico”, concluyó
Antonio Altamirano.