La mañana del martes se confirmó el suicidio del exmilitar Hernán Chacón Soto, de 86 años, quien se quitó la vida luego de que la Corte Suprema ratificara una condena de 25 años en su contra por el homicidio del cantautor Víctor Jara ocurrido en 1973. Ante esto, el Presidente Gabriel Boric realizó comentarios que han generado una polémica no sólo política, sino que además ciudadana.
El Mandatario dijo que “otros mueren de manera cobarde para no enfrentar a la justicia”, en alusión a Chacón. Sus palabras provocaron el repudio no sólo político, sino que también de la población en general, sobre todo por los altos índices que hay en nuestro país de personas que padecen problemas de salud mental y la alta cifra de suicidios.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que Chile es uno de los países con mayores niveles de suicidios a nivel latinoamericano. De acuerdo con cifras de 2022, después de la pandemia, los decesos ascendieron a 10,3 casos por cien mil habitantes.
Según consignó DW, el país ocupa el sexto lugar de la lista con 9 suicidios por cada cien mil habitantes para el 2019, sin embargo, la cifra actualizada para el 2022 ascendió a 10,3 casos.
Entre los factores que llevan a esta determinación están: los factores socioeconómicos, como desempleo o pobreza; problemas de salud mental no tratados, como la depresión; falta de acceso a atención médica; experiencias traumáticas, como abuso, acoso escolar y la muerte de un ser querido; falta de apoyo social o aislamiento, conflictos familiares, uso de sustancias y acceso a objetos o medios letales.
Ante los dichos de Boric de calificar de cobarde a quien se quita la vida, Pingüino Multimedia consultó con profesionales magallánicos de la salud.
La sicóloga Rosa Martínez es clara en indicar que siempre que sucede un hecho como el suicidio este “conlleva a una problemática o patología detrás (ya sea sicológica o siquiátrica) es tan grave esta patología que supera un instinto tan fuerte en las personas como la sobrevivencia. Detrás del suicida está el sufrimiento de la persona que ha atentado en contra de su vida y las de sus familias. La actitud correcta como seres humanos debería ser de empatía y de misericordia o piedad, porque detrás de un suicidio siempre hay mucho dolor ¿quién se suicida porque está feliz?”.
La profesional de la salud mental agregó que “lamentablemente aún a nuestra sociedad le falta mucho evolucionar, sobre los problemas de Salud Mental. En relación a las enfermedades físicas que son evidentes. Es habitual que se sienta piedad o misericordia por alguien que está sufriendo un cáncer terminal, pero no así cuando alguien sufre depresión o tiene ideas suicidas. Ojalá con el tiempo en nuestra sociedad, se tenga el mismo tipo de consideración y respeto por una persona que tiene una enfermedad física a una que tiene alteración a la Salud Mental, porque, aunque muchas veces no es evidente, igual detrás hay mucho sufrimiento y muchas veces no solo la persona, sino toda una familia”.
Por su parte, el siquiatra Juan Vukusic, es tajante en decir que “las personas que se suicidan en general lo hacen para terminar con un sufrimiento que ya no pueden soportar. No se puede denominar cobarde a quien se suicida, sienten que no hay otra salida”.
Quién también se refirió a la temática fue el médico Raúl Martínez, quien aclara que no es especialista en el tema de salud mental y que desde ese punto prefiere entregar su punto de vista más ciudadano: “Siempre el acto suicida ha sido considerado por unos como cobardía y por otros como valentía. En pacientes con depresión severa aumenta el riesgo suicida y existen planes y protocolos del sistema sanitario para prevenirlo. Es un tema en que lo principal exige el respeto por la persona que recurre a tan dolorosa decisión y en eso, el que por accidente ocupa la primera magistratura y los líderes de opinión, tienen la primera obligación al respecto y no darse ‘gustitos’ ideológicos y que solo fomentan y aumentan la división entre chilenos y deterioran severamente la escasa ‘amistad cívica’ que queda en nuestra querida Patria”.
Por su parte, el sicólogo clínico y docente de la UMAG, Enzo Arias, manifestó que “cuando hablamos de una persona que se suicida, estamos hablando de una persona que puede tener un cuadro depresivo, una depresión mayor, o una depresión reactiva, también se puede dar en pacientes con depresión bipolar o en algún paciente con cuadro esquizofrénico. Entonces cuando hablamos de una persona que se suicida es porque efectivamente tiene una patología mental o tiene un trastorno mental”.
Finalmente, el docente de la UMAG, expresó que “no se puede denominar cobarde, porque son gente que se cierran, gente que no ve otra salida, que les cuesta pedir ayuda, es una rabia con el mismo y no tiene que ver con ser cobarde, tiene que ver con no encontrar una salida, le cuesta avanzar”.