Con
una gran fiesta de disfraces se puso en marcha el programa Vacaciones
en Mi Jardín 2020, instancia que los párvulos disfrutaron en compañía
del equipo educativo del establecimiento, compartiendo de una mañana
entretenida con diversas actividades como pinta caritas, camping y spa
en miniatura, entre otras.
El
objetivo es ayudar a los padres que deben cumplir con sus respectivos
trabajos, la Fundación Integra está llevando a cabo un programa de
verano, para justamente ayudar a estas familias y cuidar por un par
horas a sus pequeños.
Jugar,
aprender y convivir, es la meta del programa “Vacaciones en Mi Jardín”
que este año recibe a cerca de 50 párvulos de los distintos jardines
infantiles y salas cuna de Fundación Integra en la Región de Magallanes,
apoyando especialmente a familias cuyos padres trabajan durante la
temporada estival.
Desde
el 13 de enero al 21 de febrero, esta iniciativa se realiza a nivel
nacional en más de 100 establecimientos y este año, en Magallanes, el
jardín infantil y sala cuna Keola Kipa es la sede del programa que acoge
a niños desde sala cuna a nivel medio mayor, con un programa de
actividades diseñado para que, a través de actividades lúdicas, paseos y
talleres, los párvulos y lactantes aprendan y desarrollen sus
habilidades.
Este
año, continuando con el convenio de colaboración que existe entre
Fundación Integra y Junji, los párvulos del programa Vacaciones en Mi
Jardín podrán participar en salidas educativas y desarrollar sus
habilidades con jornadas de juego y aprendizaje en el Centro Interactivo
de Juego y Movimiento (Cijum), además de actividades en colaboración
con diversas instituciones y agrupaciones, además de material didáctico
diseñado especialmente para este programa.
Durante
el acto de inauguración, la directora regional de Fundación Integra,
Laura Campos, destacó que la iniciativa “brinda un soporte para las
familias que durante la temporada vacacional deben continuar trabajando y
no cuentan con redes de apoyo, y nos permite acercarnos con estrategias
netamente lúdicas a los niños, ofreciendo distintas experiencias
educativas y de aprendizaje”.
Jénnifer
Barrientos, madre de Isidora, destacó el proyecto pues “es una
instancia fundamental para que nuestros hijos sigan aprendiendo y
desarrollando sus habilidades, y lo hacen a través del juego,
compartiendo con otros niños y a nosotros nos da la tranquilidad de
poder trabajar pues están en un lugar seguro”