Proyecto educativo permanente para mejorar las habilidades emocionales a estudiantes

Tras
el retorno presencial a clases y con la finalidad de regular y mejorar
las habilidades emocionales a sus estudiantes, la Escuela de Lenguaje
José Grimaldi Acotto de Punta Arenas, postuló a la iniciativa
“Aprendiendo sobre mis emociones” en el marco de la convocatoria “Buenas
ideas. Para una mejor educación” del Ministerio de Educación, siendo el
único establecimiento en Magallanes en adjudicárselo.

El
establecimiento brinda atención a niñas y niños desde 3 a 5 años 11
meses, en la que los párvulos experimentan cambios significativos en su
desarrollo emocional.

En
algunos casos, identificaron que algunos no lograban identificar qué
sentían, sin saber que experimentaban diversos estados emocionales como:
tristeza, enojo, dificultad para separarse de los adultos, entre otros.

Cintia
Mansilla Colivoro, directora del establecimiento, comentó que luego de
detectar dicha falencia, el equipo educativo inició un trabajo de
hormiga para cambiar la situación en el área de convivencia,
implementando estrategias que puedan ayudar en un período inicial, sino
que permanecerá por todo el presente año escolar.

Entre
las estrategias implementadas, la directora Mansilla comentó que entre
ellas se destacó “el Emoticlub; los protocolos emocionales; trabajar con
distintos recursos pedagógicos, que por lo general todos los
establecimientos lo utilizan, como los monstruos de colores, los
‘emojis’, las caritas, que nos sirven para plasmar y para que el niño
pueda interiorizarse”.

Desde
entonces, se dispuso la puesta en marcha del Proyecto “Protocolo Diario
Emocional” donde se establecen diversas dinámicas que se implementarán
en sala para trabajar las emociones en el primer y segundo semestre.

En
el aula, se adaptaron las actividades en los tres niveles: medio mayor,
transición I y transición II. Cada una de las docentes junto a su dupla
en sala prepararon materiales y experiencias para compartirlas con los
niños; se crearon algunos personajes representados en títeres que eran
compartidos cada semana en las visitas a las salas con el propósito de
que los párvulos pudieran reconocerlos, asociando el personaje a una
experiencia emocional.

Pero este trabajo no solo debió quedarse en casa, sino también, lo difundieron a los grupos familiares de cada alumno.

“Entregamos
herramientas a la familia, como informativos, cápsulas, revistas con
información relacionada con lo que estábamos trabajando, como para que
ellos, estuviesen visibilizando la estrategia que estábamos
implementando en la escuela”, afirmó Mansilla sobre este trabajo
paralelo con padres y apoderados.

-¿Cómo fue la recepción de los padres y apoderados?

“Recibieron
bastante bien el hecho de que nosotros como escuela tuviéramos la
iniciativa de enfocarnos primeramente, en las habilidades emocionales de
los niños para poder continuar después con la terapia fonoaudiológica,
que es nuestro plus, como escuela de lenguaje; y después seguir
avanzando con el tema del aprendizaje y las bases curriculares que a
nosotros nos exigen contenido”.

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