“Punta Arenas me ha regalado un remanso de paz y tranquilidad”

Jorge Insausti, un diplomático con experiencia profesional en distintos lugares del mundo, como Nigeria y Brasil, sólo por señalar dos de sus destinaciones, asumió la tarea de la representación consular de su país en Punta Arenas, el 10 de octubre del año 2014.
Insausti, quien es una persona afable, cercana, de risa fácil y amistoso por naturaleza, ha sabido establecer lazos personales y profesionales calificados como notablemente positivos.
El representante trasandino recibió a Diario El Pingüino en el edificio del consulado, en Avenida Costanera del Estrecho, un ícono de la arquitectura de los años más dorados de la vida de esta capital austral
-¿Cuál ha sido el resultado personal y profesional de este período?
“Punta Arenas me ha regalado un remanso de paz y tranquilidad. Hemos establecido amistades que van más allá de lo protocolar con autoridades regionales, como el intendente Jorge Flies, una persona excepcional en todo sentido, positivo, también con autoridades que ya no estarán en poco tiempo más, como Emilio Boccazzi, la comunidad, en general, y mis connacionales avecindados en Punta Arenas”.
-¿Contento?
“Por supuesto y tenemos razones fundadas para ser optimistas en el acercamiento de chilenos y argentinos en esta región austral”.
-¿Por qué?
“Porque he visto un resurgimiento del deseo de acercarse, en distintos ámbitos, como el cultural, el político, el judicial, entre otros y apreciamos que se fortalece el deseo de reencontrarnos, superando otras etapas de desconfianza y ello ha generado un círculo virtuoso de aproximación binacional en la Patagonia, principalmente”.
-¿Puede dar un par de evidencias de ese acercamiento?
“Sí y le cuento que, por primera vez, pudimos poner en escena obras de teatro argentinas en Punta Arenas y que fueron, posteriormente, montadas en Puerto Williams y de allí, con la colaboración y apoyo de la Armadas de Chile y Argentina, llevadas y presentadas en Ushuaia, con elencos chilenos y argentinos. Después, puedo mencionar la exposición fotográfica “Línea invisible”, la cual permitió percibir la frontera tal como se tituló la exposición y apreciar el ser patagónico. Mirar por sobre los alambres (porque son dos ¿no?) y apreciar los mismo cielos, los mismo árboles, la misma fauna, el mismo coirón, es como pararse frente a un espejo”.
-¿La gente lo percibe así?
“Sí, no es sólo mi apreciación; mucha gente lo ha dicho, lo dice y, lo que es muy importante, lo siente así. Y algún día podremos cruzar la frontera sin trámites”.
-¿Y la agresividad de los pueblos?
“Los límites que se han impuesto sobre la agresividad propia de la condición humana es un signo positivo de estos tiempos. No es que haya desaparecido, porque el ser humano, como tal, es belicoso, aventurero, y contra eso estamos luchando y tiene que desaparecer para que impere la razonabilidad y se tenga presente que la frontera es enorme; que no se puede controlar toda su extensión. Que los animales van y vienen. Que la geografía y el clima son factores a tener en cuenta y el frío ayuda a la salubridad (por ejemplo, Argentina desde el paralelo 40 al sur está libre de aftosa) y que debe primar, insisto, la razonabilidad”.
-¿Qué les diría a los magallánicos, al cabo de poco más de dos años de gestión consular en Punta Arenas?
“Les diría (con mucho afecto y respeto, indica) que sigan manteniéndose hospitalarios como lo son. Que, en mi opinión, debieran valorar un poco más esta hermosa ciudad, esta hermosa región y desearía que abrieran aún más sus corazones, para que las desconfianzas de otros tiempos desaparecieran y que se produzca un encuentro en serio, como el de hermanos que tienen una historia común, pero que han sufrido chisporroteos, fuegos artificiales, que no deben separarlos, porque en esos problemas hay más de mito que realidad, porque somos hermanos por la sangre”.
Y recuerda que hay muchos matrimonios mixtos: chilenos con argentinas o bien, argentinos con chilenas, con hijos y nietos y hasta con bisnietos.
-¿Qué incide en esos chisporroteos?
“Aún sentimos los efectos de conductas autoritarias de personas que están a este lado y al otro lado de la frontera que han creado una subcultura de frontera, que es incapaz de entender que existe un derecho a la integración, que está contenido en una serie de normas y documentos firmados por distintas autoridades de ambos países y que si bien hay que respetarlas, hay que desplazar esa subcultura de frontera que nos separa y cambiar de actitud, hacerla más pro integración, no restrictiva, que no genere dificultades que las leyes no quieren ni han querido crearle a las personas”.
-¿Qué espera en el futuro para ambos países, para la Patagonia chileno – argentina?
“Tal como lo ha señalado el Presidente Mauricio Macri y muchas autoridades chilenas y argentinas: tenemos una historia común; hemos acometido importantes tareas conjuntas a lo largo de esa historia; nos necesitamos unos a otros, en los más diversos ámbitos del quehacer social, político y económico y, en lo más cercano, que haya una solución favorable y definitiva para las partes involucradas en algunos problemas que se están conversando conjuntamente, como los que han afectado a los transportistas chilenos y que serán motivo de una reunión del más alto nivel, incluso con la presencia de ministros y diplomáticos de ambos países, hoy y mañana, en Buenos Aires”.
Un apretón de manos, un abrazo y el dulce sabor de un buen café, compartido en uno de los salones del edificio consular de Argentina en Punta Arenas, mientras Jorge Insausti, que muestra, no sin emoción, una piedra recogida en Dungenes, hace un tiempo, y que justo en la mitad, tiene una franja blanca que la divide, pero sigue siendo una sola piedra.

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