Puntarenenses critican elevados precios en arriendos de casas y departamentos

Nelson Hernández: “Para algunas familias los valores que se cobran en
Punta Arenas, son excesivamente caros; $ 300 mil es lo mismo que me cobran por
el arriendo del departamento de mi hijo en Concepción. Pero allá en el norte,
es una ciudad mucho mayor y dónde existe la posibilidad de arrendar en otro
lado. Pero aquí, la gente no puede hacerlo, porque no hay donde elegir”.

Karin Garrido: “$350 mil por una casa es demasiado. Imagínese que el
sueldo más común aquí en Punta Arenas es precisamente eso. Pero la gente tiene
que comer también”.

José Oyarzún: “El precio de los arriendos es carísimo en esta ciudad.
Además, aquí en Punta Arenas, nadie te hace contrato y eso te deja en una
indefensión tremenda. Yo ahora estoy arrendando bien, me llevo muy bien con la
persona que me arrendó. Pero antes, estuve en una casa donde la arrendadora se
enojaba por cualquier cosa y a cada rato. En cambio sus amigos que también
arrendaban con ella, hacían fiesta a cada rato y ella nunca les decía nada”.
Oyarzún admite que vive solo, pero cuando le preguntamos cómo sería su
situación en caso de querer formar una familia, comenta: “tendría que arrendar
una vivienda independiente y eso sale muy caro”.

Jorge Soto: “Aquí en nuestra ciudad, siempre todo es más caro que en
el resto de Chile y eso también se repite en el caso de los arriendos, que son
más costosos. Pero es verdad, los precios son elevados”.

Karen Pastene: “Los precios son muy altos, pero también se da el hecho
que hay personas que tienen tres y cuatro casas y hacen negocio con ellas”.

Medidas

Para los entrevistados es importante que las autoridades tomen medidas
para enfrentar esta situación, pues valores tan elevados afectan notablemente
la calidad de vida de los habitantes de esta ciudad, quienes deben destinar la
mayor parte de sus ingresos al pago de una vivienda que, ni siquiera, es de su
propiedad, postergando así quizá en forma indefinida el sueño de la casa
propia.

El origen de esta situación se debe a la escasez de terrenos, producto
de la lentitud en la aprobación del plano regulador, lo que ha impedido a las
empresas constructoras disponer de terrenos para ampliar la oferta
habitacional.  Asimismo, la mala calidad
de los terrenos de la ciudad impide o dificulta de modo excesivo la
construcción en altura, lo que sumado a los bonos de las grandes empresas,
conforman un cuadro sumamente negativo.

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