Aplicar una investigación a la salud utilizando las
propiedades de la “berberis microphylla, más conocido como el calafate, le
permitió a la docente de la carrera de Enfermería de la Universidad de
Magallanes, María Cristina Furrianca, poner fin a una nueva etapa académica en
su vida, la que le valió obtener, con excelentes resultados, el ansiado título
de doctora.
Esta nota, publicada en el Boletín informativo de la Umag,
da cuenta que a mediados de enero y luego de cinco años de estudio, la
profesional puso fin a una nueva etapa académica en su vida, la que le valió
obtener, con excelentes resultados, el ansiado título de doctora.
María Cristina Furrianca cursó el programa de posgrado en la
Universidad de la Frontera gracias a dos becas otorgadas por el Conicyt y el
constante apoyo de la UMAG para su estadía en Temuco y posterior regreso a sus
labores como académica del Departamento de Enfermería en 2015.
Su especialización fue en el área de las ciencias con
mención en Biología Celular Molecular Aplicada, a partir de la cual y “como su
nombre lo dice” –asegura-, pudo aplicar una investigación a la salud utilizando
las propiedades de la Berberis Microphylla, el calafate.
“Como acá en Punta Arenas hay harta tendencia de los
magallánicos para ocupar la medicina alternativa, vi que se utilizaba la raíz
del calafate para bajar la glicemia, es decir, como antidiabetogénico, pero si
bien era como una cosa más popular, no habían estudios científicos que lo
avalaran”, explicó la docente, consultada por el motivo que la llevó a estudiar
esta especie nativa de la zona.
En razón de ello, contó que “hicimos un extracto y probamos
esta actividad antidiabetogénica a nivel celular, que es como el primer paso,
entonces trabajamos con dos líneas celulares, una hepática y una muscular,
observando que este extracto contribuía a la disminución de la glicemia o
contribuía a la captación de la glucosa”.
No obstante, según afirmó la profesional, este hallazgo no
es nuevo. De hecho, la literatura respalda al género berberis en varias
culturas a lo largo del mundo por su propiedad hipoglicemiante. “Lo importante
de este caso –enfatiza- es que a pesar que acá es muy abundante, no habían
estudios en esta especie, lo que abre los ojos para empezar a trabajar en el
potencial medicinal de la berberis y, en particular, del calafate, que fue utilizado,
además, por nuestros pueblos originarios”. En cuanto a la proyección de este
estudio, dijo que la idea es continuar, a futuro, realizando modelos
experimentales.
La académica agradeció a su familia y a la universidad por
el apoyo brindado para conseguir este logro y aseveró que pondrá en práctica
todas las competencias adquiridas tanto en la docencia como en la
investigación. Es por ello que uno de sus principales desafíos será fortalecer
la especialidad apoyando con más publicaciones en el área de Enfermería.