El ganador de un premio de la Lotería de Concepción, que le garantiza
la entrega de un millón de pesos mensuales de por vida, aún no se presenta a
hacer efectivo el cobro correspondiente.
Así se informó al mediodía de ayer en las oficinas de la agencia
Florentino Fernández y Compañía, la más grande y exitosa entre los
establecimientos que se dedican a la venta de boletos que desafían al azar en
forma lúdica.
El premio, de dueño o dueña desconocidos, se obtuvo en el sorteo de la
Lotería de Concepción, realizado el 11 de diciembre del año pasado, y consiste
en la entrega de un millón de pesos mensuales de por vida a quien se presente
con el boleto premiado.
El plazo para hacer efectivo el premio es de sólo sesenta días, es
decir, caducará indefectiblemente a las doce de la noche del sábado 11 de
febrero de este año, justo cuando se apague el eco de la última campanada de un
reloj.
Y la cifra no es menor, por ejemplo, si se considera que el poseedor
del boleto premiado hubiera cumplido recién este mes, los cuarenta años de
vida.
Si esa persona pudiera llegar a vivir hasta los setenta años, cosa no
muy difícil de lograr en estos tiempos, considerando que la esperanza de vida
de los chilenos, (aunque siempre existe la posibilidad de que pudiera sufrir un
accidente), es bastante mayor que los setenta años, recibiría de aquí hasta
entonces, la no despreciable suma de 360 millones de pesos, es decir, más de
medio millón de dólares al precio actual.
Pero el ganador del premio, que se supone debe estar feliz, no se ha
hecho presente en Punta Arenas ni en ninguna de las agencias de Lotería de
Concepción.
Como suele suceder en estos casos, la gente especula que pudo haber
extraviado el boleto, o que se fue en el bolsillo de una camisa a la lavadora
y, finalmente, se destruyó. Ahora, también cabe la posibilidad, aunque remota,
de que no quiere decirle chao al jefe.
Donde sí hay alegría es en la agencia que vendió el boleto ganador del
premio, porque la respectiva comisión ya le fue cancelada, aunque el premio
jamás sea cobrado, en cuyo caso también sonreirán los ejecutivos de la Lotería
de Concepción.