El
viento y las nubes harían pensar que Magallanes y la Antártica Chilena
tienen poco que ofrecer en la carrera espacial, pero en el seminario “El
rol de Magallanes en la política espacial”, que se hizo el martes en el
Centro Asistencial Docente e Investigación de la Universidad de
Magallanes (CADI UMAG), mostró lo opuesto: esta parte del país podría
tener un rol fundamental si desde el Estado quisieran enfrentar con
mejores herramientas el cambio climático, o precisar la ubicación
geográfica, o incluso los diálogos con las otras naciones que se
encuentran flotando en el infinito.
El
doctor José Maripani, rector de la casa de estudios anfitriona del
evento, puso en contexto este valor: “Tenemos que desarrollar los polos
satelitales”. He ahí, en la Antártica está la clave.
El
general de la Brigada Aérea Luis Felipe Sáez, también director espacial
de la Fuerza Aérea (FACh), expuso que Magallanes es “fundamental dentro
del Programa Espacial Nacional, que busca desarrollar tecnología y
generar conocimiento”. Junto con el vínculo con el continente blanco,
también valoró las “conexiones de conectividad por la fibra óptica (es
la zona más austral del mundo con esta tecnología) y la disponibilidad
de recursos naturales, por el hidrógeno, y la calidad de condición de
viento por la parte eólica”.
En
la misma línea, Sáez abordó la posibilidad de que el desarrollo de esa
industria tendrá efectos en otras áreas, como los servicios y la
promoción del talento. Aunque, por lo pronto, se requiere de
infraestructura habilitante “que permita atraer tecnología, talentos y
recursos. En ese proceso, hemos identificado que existe una buena
oportunidad de implementar infraestructura en la región”.
Agregó
que “nos hemos permitido sugerir a nuestras autoridades que
efectivamente en Magallanes exista un centro espacial nacional,
particularmente desarrollado a las tecnologías, a sistemas de radar,
atendiendo la actitud antártica y la necesidad de vigilar el espacio
marítimo y la cantidad de recursos naturales para la región”.
Por
su parte el gobernador Jorge Flies, quien también participó del
encuentro, contó que Chile envió uno de 10 satélites “que estarán dando
información terrestre en el ámbito de imagen y radio, que van a
permitirnos adaptarnos y conocer bien, no solo en el ámbito preventivo,
sino que productivo, a todo el país”.
Esa
es una de las líneas clave, a su juicio, del desarrollo espacial. La
segunda es la comunicacional: “Chile quiere llegar a ser independiente
en este ámbito, pues hoy dependemos del GPS de otros países. Si
quisieran dejarnos sin información, podríamos quedar en la nebulosa como
país”.
Y
por último, la cercanía con la Antártica: “Hoy tenemos alrededor de mil
satélites de órbita polar que necesita bajar su información, corregir
órbita e inclusive mejorar sus condiciones de software. Eso hay que
hacerlo desde estaciones terrenas en zonas polares (…) Hay muy poco
terreno, estamos rodeados por el océano y Magallanes juega un rol
fundamental para el desarrollo satelital del siglo XXI. Es ahí donde, en
la política nacional espacial, Magallanes tiene la posibilidad de
desarrollar una base terrena, junto a las de Santiago y Antofagasta,
donde como Gobierno Regional y la Universidad y el mundo productivo la
idea es jugar un rol fundamental”.