Ciclismo, atletismo, gimnasia artística y danza fueron algunas de las disciplinas que Alejandra Muñoz, actual seremi de Gobierno, realizó durante su vida.
Una historia familiar ligada al deporte y que ella heredó de manera clara, y que continúa trasladando a su hija.
Sin embargo, su proceso de maternidad significó costos en términos de tiempo, lo que la obligó a dejar de lado todas esas disciplinas que tanto disfrutaba hacer.
Algo que solucionó a partir de este año. Ya sin la posibilidad de participar competitivamente en algún deporte, la vocera de Gobierno comenzó a participar en el gimnasio Ebody. Ahí, a través de la nueva metodología que llegó hace poco a Punta Arenas, conocida como electroestimulación, puede hacer una rutina express de 20 minutos, pero que para el cuerpo es equivalente a hacer cerca de una hora de rutina física.
-¿Cuándo llegó a ese gimnasio y en qué consiste la electroestimulación?
“He sido deportista toda mi vida, pero comencé este año en ese gimnasio, porque tuve un receso durante mi maternidad. Retomé con una técnica que llegó a Punta Arenas y que se llama electroestimulación. Consiste en hacer ejercicios funcionales, pero con un traje que libera energía y va activando los músculos en la medida que tú haces los ejercicios. Lo positivo de esto es que son 20 minutos que inviertes en el gimnasio y equivale a una hora de ejercicios tradicionales”.
-Calza justo para una persona con poco tiempo.
“Fue una buena alternativa para ocupar el tiempo libre, que es poco. Veinte minutos es razonable para poder moverse dentro de los horarios que son complicados en el ámbito laboral. Así que a veces, a primera hora en la mañana, o en el almuerzo, o en la noche, ocupo esos 20 minutos. Es en un gimnasio que está abierto desde las ocho de la mañana hasta las nueve de la noche, así que permite vivir una vida saludable y hacerle honor al “Elige Vivir Sano”.
-¿Cómo funciona?
“Va trabajando los músculos de los brazos, del tronco superior y los cuádriceps. El traje te da impulsos eléctricos que permiten que aunque estés detenido, se active igualmente la musculatura”.
Vida ligada al deporte
-¿Siempre fue tan deportista?
“A los cuatro años empecé a hacer gimnasia rítmica, y practiqué hasta los 21 años danza. Después comencé más con gimnasio, he incursionado con atletismo, ciclismo, etcétera. Siempre me gusta estar moviéndome, pero cuando fui mamá se complicó un poco, porque tengo menos tiempo, así que paré. Pero la verdad es que dejar de hacer deporte pasa la cuenta, el metabolismo se detiene y empiezan otras patologías. Yo soy hipertensa, así que tengo que cuidarme, no solo en la alimentación sino que tener una vida activa. Uno requiere un momento para liberar endorfina, y es conveniente, porque no le quito tiempo ni a mi trabajo ni a mi familia”.
-¿Cuál de todas esas disciplinas fue la que más la llenaba?
“La danza fue la que más me marcó. Fue lo que más años practiqué. Hice danza contemporánea y la verdad es que era lo que más me gustaba. El deporte entrega un montón de valores, como disciplina, trabajo en equipo, responsabilidad. Lo que más me marcó fue el haber tenido compañeras con las cuales viajamos y tuvimos triunfos y derrotas, que es lo que más valoro, el saber aprender a lidiar con eso, que no siempre vas a ganar. Entrenábamos demasiado, durante la época de enseñanza media salíamos a las 3.30 del colegio y ensayábamos hasta las 7.30”.
-¿Compitió a nivel nacional?
“A nivel nacional y regional, además de ir a algunas competencias amistosas en Río Gallegos”.
-¿Sigue ligada al mundo del baile?
“Es una disciplina que requiere harto tiempo para que una coreografía salga bien. Ya no creo que la retome, lo compenso con el gimnasio. Sigo estando ligada al deporte eso sí, con mi marido que hace enduro y mi hija pompón”.
-¿Herencia familiar el ser tan activa?
“Mis papás lo inculcaron. Mi papá era gimnasta del Liceo San José, también futbolista; mi hermano atleta. El deporte es algo muy bonito y nosotros lo disfrutamos como familia”.
-¿Siente que el ser seremi la ha alejado del deporte?
“Se complica un poco por el tiempo. Hay muchas actividades, por lo que trato de planificar mi agenda una semana antes, cosa de tener el tiempo para poder ir al gimnasio. Es bueno encontrar el tiempo para poder ir al gimnasio para despejarse. Es un momento para ti, que te libera, te desconecta, renueva energía, el cuerpo deja de pesar y te sientes más liviano, literalmente”.
-¿Cuál es su recuerdo más significativo en su vida de bailarina?
“Hay dos cosas bastante bonitas, que son los campeonatos regionales, en donde se juntaban todos los clubes a participar. Era un momento familiar, porque no había rivalidad, solo la competencia. Y también en el Liceo Nobelius, en tercero y cuarto medio, en las Jornadas por la Rehabilitación. Fuimos el ballet oficial en el festival en la Patagonia y también en las Jornadas. Yo me sentía estrella, una rockstar, por participar en esas cosas.
Camilo Encina