En una eucaristía realizada el viernes 31 de diciembre a las 19 horas en la Iglesia Catedral, el obispo de Magallanes, Bernardo
Bastres Florence, hizo entrega del Premio por la Paz, con el cual se
reconoció al diácono y actual seremi (s) de Salud, Eduardo Castillo, por
el trabajo realizado durante la pandemia del Coronavirus.
Dicho
reconocimiento se entrega todos los años el último día de diciembre y
se le otorga a alguna institución a una persona que haya contribuido a
la paz. Dicho premio fue instaurado por el obispo emérito de Punta
Arenas, Tomás González, luego de que Chile y Argentina firmaran el
acuerdo por la paz el año 1978.
El
obispo Bastres recordó que durante el año pasado se le otorgó dicho
reconocimiento al personal de salud de la Unidad de Pacientes Crítico
del Hospital Clínico, premio a la labor que realizaron durante el primer
año de pandemia.
En
esta oportunidad el máximo líder de la Iglesia Católica en Magallanes
expresó la importante labor que ha desempeñado el diácono Eduardo
Castillo como seremi (s) de Salud.
En la ceremonia participaron autoridades, miembros de la iglesia y numerosos feligreses.
Durante la ceremonia, previo a la entrega del reconocimiento, el obispo Bastres manifestó que “en las vísperas de un nuevo año, y siguiendo la tradición de agradecer a Dios lo vivido,
al mismo tiempo acogiendo el llamado a trabajar por la paz, como signo
del compromiso que adquirimos con el Papa por el éxito de la mediación
entre dos países hermanos y que se concretó en el tratado de amistad entre
Chile y Argentina, estamos esta tarde reunidos para celebrar la Jornada
Mundial por la Paz, que desde hace 55 años se celebra al inicio de cada
año”.
El
obispo expresó que dicho premio se le otorga al seremi por “su servicio
público sobre el cuidado y prevención del virus del Covid-19,
reconocemos que ha sabido “cuidar” la “cultura del cuidado” y leer los
signos de los tiempos con los ojos de la fe”.
Bastres
recordó una frase del Papa Francisco, expresando que “cada acción y
cada gesto de ustedes hacia el prójimo puede construir la paz. El
auténtico constructor de la paz es el que da el primer paso hacia el
otro. Y esto no es debilidad, sino fuerza, la fuerza de la paz”.
Tras recibir el premio, el seremi de Salud (S), agradeció el reconocimiento,
agregando que “me honra este momento más allá de lo que creo merecer y
sobre todo cuando veo a quienes me han precedido en este premio”.
Finalmente, Castillo dedicó dicho el premio a todos quienes han sido parte del trabajo realizado para enfrentar
la pandemia: “Dios es quien da la paz, la da el resucitado como primer
saludo, es la paz que encuentran los pastores en un sencillo pesebre de
Belén como nos narraba el evangelio, es la paz que crece silenciosa y
sin alardes. Por eso quiero dedicar este premio a tantos que la
construyen: el profesor que buscó la novedad para mantener a sus alumnos
atentos en una clase digital, a los padres que crean ambientes de paz
para sus hijos, al que hizo una acción y que aunque creyó que era
pequeña, ayudó a otro en tiempos de dificultad, a los que armaron ollas
comunes y a nuestra pastoral social que no dejó un hogar sin alimentos,
al que perdió su trabajo o emprendimiento pero no al esperanza, a los
que rezaron y lo siguen haciendo para que superemos este momento, a los
que no se vieron por largo tiempo, a cada persona que dio más que su
jornada de trabajo, al personal de salud que sostuvo la mano del que
partía en la UCI, para que no dejara este mundo solo, al sacerdote o
diácono que en la soledad del cementerio
rezo el responso, agradezco nuestros jóvenes que llegaron a fortalecer
el trabajo de nuestra seremi, ellos hoy están cuidando pacientes en una
Residencia sanitaria o pasarán esta noche en las fronteras de Monte
Aymond y san Sebastián, muchos jóvenes como ellos dejaron de ser
centinelas del futuro para, con generosidad, ser protagonistas del hoy,
todos merecen este premio, todos construyeron paz”.