Carlos
Estrada, presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio,
CPC Magallanes, participó en las recientes movilizaciones por la
defensa de los miles de empleos que genera la salmonicultura y que se
extendió desde Puerto Montt a Punta Arenas, ocasión en la cual también
hizo duras declaraciones en contra de la actitud del Gobierno hacia este
importante sector productivo.
Sin
embargo, confiesa que ese día hubo algo que como persona y como
magallánico no le gustó. “Claro, tú veías a los trabajadores que
marchaban en defensa de su fuente de trabajo y eso se entiende, pero no
vi que la gente común y corriente se plegara de algún modo a esa
movilización. Menos me gustó cuando fueron a protestar frente a la casa
de los padres del Presidente Gabriel Boric. Ahí, me retiré y no fui
parte de eso. ¿Qué culpa tienen los viejos de lo que está pasando”.
Desde entonces, su posición de defensa frente a la salmonicultura aunque se mantiene ha ido evolucionando, reconoce.
SOFOFA
El
miércoles, el presidente de la multigremial regional, participó en una
reunión clave de los gremios regionales con la nueva presidenta de la
Sofofa, Rosario Navarro. En la oportunidad, la nueva presidenta de la
Sofofa, hizo una presentación sobre la labor que ha realizado la
Asamblea Constituyente e hizo un llamado a que el proceso sea aprobado,
posición que el dirigente comparte.
-¿Cuál fue su propuesta como CPC Magallanes y que llevó a esta asamblea?
“Estamos
planteando en reuniones con las regionales de la Sofofa, la defensa de
la industria del salmón en Magallanes, pero lo que estamos planteando
nosotros es que necesitamos un cambio de actitud de las salmoneras con
Magallanes, no estamos conformes con la falta de responsabilidad social
empresarial y el poco compromiso que han mostrado las salmoneras con
Magallanes”.
– ¿En qué se nota eso?
“En
que los proveedores son de afuera, en que los transportistas o son
argentinos o son brasileros o son del resto del país, no contratan
flotas locales, en que las decisiones no se toman en Magallanes, se
toman en Puerto Montt o en Puerto Varas, en donde aquí uno tiene que
negociar con mandos medios, que son sumamente corruptibles, en donde
muchas veces los fletes se contratan a través de comisionistas, que se
quedan con la utilidad y no contratan al dueño del camión, que las
compras en el comercio no se hacen en el medio local, que la mayoría de
los proveedores no son de Magallanes, entonces nosotros queremos,
necesitamos tener empatía de las salmoneras y hoy sentimos que eso no
está”.
Estrada, incluso, fue más allá.
“No
conocemos, no hay cara visible de quienes son aquellos que están detrás
de las salmoneras y que son fondos de inversión que están en la Bolsa
de Londres o de China o de Noruega o de Finlandia. Entonces, nosotros
nos queremos comunicar con alguien que tome decisiones y queremos
decirle “bienvenido a Magallanes”, pero queremos que comparta la
industria con nosotros, pero hoy tienen una función 100 por ciento
extractiva y no hay ninguna responsabilidad social empresarial con el
entorno”.
Estrada agregó que esta actitud se nota en aspectos tan importantes como la falta de capacitación
de la mano de obra regional o la falta de vínculo de la industria
salmonera con la Universidad de Magallanes u otros centros de estudio.
“Si hay un vínculo, no se ve. Necesitamos tener un acercamiento con la
industria del salmón y queremos levantar desde Magallanes, respecto de
un cambio de actitud. Nosotros hoy somos una sucursal de Puerto Montt.
Esa es la realidad de la industria del salmón en Magallanes, en donde acá se maquila, se ocupa mano de obra básica y todos los insumos se consumen en otras regiones”.
Y
uno de los problemas más sensibles en este caso, se da en materia de
conectividad, el problema más importante de Magallanes, sostiene.
“Ellos
tienen ocupado Navimag. Hemos perdido conectividad marítima, no tenemos
espacio para los camiones, porque el 100 por ciento de los buques viene
con alimento para salmón. Hoy, la fragilidad del abastecimiento del
producto fresco para la región se ha duplicado y la región es más frágil
que antes, porque el pellet, el alimento del salmón, tiene una
sobredemanda del ferry de Navimag, que une a Puerto Montt y Puerto
Natales. Y ese ferry tuvo como objetivo en sus orígenes, después del
casi conflicto con Argentina en 1978, el ser una alternativa a las rutas
argentinas, pero hoy esa alternativa la hemos perdido. Ni siquiera,
estamos hablando de tarifas. Hoy, no hay espacio en el buque para el
transporte regional, ni para el abastecimiento de productos frescos”.
-¿Hay posibilidades de un nuevo barco o una nueva empresa por último?
“Hemos
tenido alguna conversación con la empresa marítima y también con el
gobernador Flies, donde esperamos tener estadísticas sobre volúmenes de
carga, para hacer alguna presentación ante alguna compañía marítima que
pudiera estar interesada”.
Pero el tema tiene otras aristas.
“Así como se ve, la industria del salmón está en declive y, probablemente haya una disminución de la producción, así que esto es una noticia en desarrollo”.
Y esto lleva a una segunda derivada del mismo problema de fondo, indica.
“Yo
siento que el Estado le está cerrando las puertas a la industria del
salmón. La industria del salmón no tiene una inteligencia emocional
adecuada
a los tiempos, no tiene empatía con la comunidad, entonces tampoco hay
una defensa a rajatabla, porque no generan simpatía, así que yo pienso
que la producción va a disminuir y entonces, el espacio en el ferry va a
aumentar”.
-Es la lógica tan criticada del enclave la que ustedes quieren cambiar…
“No
tengo un buen juicio respecto de la responsabilidad social empresarial
de la industria del salmón en Magallanes. Ellos tienen que tener un
cambio de actitud potente, fuerte. Ellos no tienen comunicación con los
gremios locales, no tienen una inserción con la comunidad, no contratan
fletes locales y los fletes que se contratan lo hacen a través de
terceros. Hay intermediarios, comisionistas o ‘cortacolas’, que se
quedan con la utilidad del pequeño transportista, mientras la industria
del salmón no quiere darse la molestia de controlar que sea al proveedor
original, el que hace el trabajo, a quien se le pague el flete y, por
comodidad, prefieren pagarle a un comisionista, sin hacer el esfuerzo de
solucionar el problema”.
Estrada
da un solo dato, que ilustra aquello. “Hoy, el 100 por ciento del
producto fresco que sale de Magallanes a Sao Paulo o Buenos Aires, sale
en camiones extranjeros argentinos o brasileros. Por eso insisto, la
industria del salmón debe mostrar un cambio de actitud radical en
Magallanes, pues de otra manera es muy difícil defenderlos”.
-Paradójicamente
Nova Austral en Porvenir, a pesar de todos los graves hechos que
cometieron y que nadie discute, sí ha contado con esa defensa de la
comunidad, que reconoce que gran parte del empleo local depende de
ellos.
“Nova
Austral es la principal responsable de la situación en que se
encuentra, ellos cometieron delitos ambientales y eso no hay que
olvidarlo, ayudado además por un Estado que dejó de cumplir su función y
que es la de fiscalizar”.
-Leonor
Varela acaba de publicar en Instagram que, tras visitar el parque
Kawésqar, considera que no debe haber salmoneras en las reservas
nacionales y emplazó al Presidente Boric a cumplir su promesa de ser un
gobierno ecológico…
“Ella
tiene que entender que nosotros no somos segunda vivienda, ni parcela
de agrado de la Región Metropolitana y que las decisiones quisiéramos
tomarlas nosotros, que somos adultos, con nuestras autoridades. A eso
aspiramos, a que no nos dirijan desde la zona central”.
-Pasando
a otro tema, usted viene del mundo del transporte, ¿cuáles son los
principales temas que espera impulsar en esa materia?
“Mi vocación gremial, efectivamente, viene del mundo del transporte, los problemas
de los transportistas trascienden al transporte, claramente pues ahí
están los grandes problemas de la región, pero es un tema que está en
abandono por parte del Estado y que hoy está en manos de pequeños
empresarios, muchos de los cuales son dueños del propio camión que
trabajan”.
-Y deben competir con grandes flotas nacionales para abastecer a la región…
“Tienen
que competir en condiciones bastante desleales. Por ejemplo, cuando
viajamos al resto del país, nos controlan mucho que no nos estacionemos
en la vía pública. Pero en Punta Arenas, los grandes flotistas del norte
se han apoderado de la vía pública, principalmente cerca del Cruce de
la Muerte, incluso con equipos abandonados en las pistas de aceleración y
desaceleración del barrio industrial, de Zona Franca, echamos de menos
la fiscalización de parte del Ministerio de Transporte, Municipalidad,
Vialidad, el MOP y, en cambio, vemos la complacencia de las autoridades
locales ante esta situación, sin ninguna sanción, ni fiscalización”.
Le consultamos por el proyecto de crear un aparcadero para camiones con recursos
públicos. “Siempre me he opuesto a que el Estado le solucione los
problemas con plata de todos los chilenos a los flotistas del norte. En
el resto de Chile, tenemos que pagar por estacionarnos y no veo porqué
tenemos que proporcionarle un aparcadero a los flotistas del norte”.
-La nueva presidenta de la Sofofa, Rosario Navarro, ha planteado la necesidad de cerrar y aprobar el proceso constituyente…
“Justamente
en una reunión en la que participé en forma telemática, esta semana, se
nos planteó la necesidad que el proceso constitucional tenga éxito y
para que tenga éxito necesita ser aprobado”.
-¿Y usted que piensa al respecto?
“Creo
que hace falta concluir con este proceso… Al país no le sirve que
gane nuevamente el rechazo. Nosotros necesitamos aprobar una nueva
Constitución para vivir en paz y tener estabilidad por lo menos algunos
años o una década. Las constituciones no son para toda la vida, pero la
que tenemos está vencida, se necesita, hace falta a nivel país, que la
Constitución sea modificada para tener años de estabilidad, así que el
éxito del proceso es aprobar las reformas y es el llamado que se nos
hizo y esperemos que podamos cerrar este proceso para retomar la línea
del desarrollo y el crecimiento del país, que tanto se necesita”.
-¿Aunque sea un mal texto?
“Por
supuesto que hay que revisarlo, pero el texto debe ser de consenso, no
podemos aspirar a dejar conforme en un 100 por ciento a todos los
sectores de la población. Todos tenemos que recibir y todos tenemos que
ceder. Un nuevo rechazo sería un éxito para algunos sectores, pero sería
uno muy ligero y momentáneo”.
-¿Qué
opina de la decisión de la Sofofa de cerrar toda posibilidad para un
aumento de impuestos contenido en la Reforma Tributaria?
“Lo
que se necesita como país es desarrollarse y crecer, no es el momento
de aumentar la carga tributaria cuando el país está decreciendo. Lo que
el país necesita es riqueza y para tener riqueza se necesita crecimiento
y desarrollo… Hay que recordar lo que pasó con la reforma tributaria
del segundo gobierno de Michelle Bachelet, la cual trajo menor
recaudación, porque debido al aumento de impuestos que generó, el país
creció menos. Lamento que el señor Marcel, que parecía el adulto en la
sala de clases, haya perdido el rumbo y esté confundido, porque él como
economista debiera tener claro que no hay recaudación si no hay crecimiento”.
-Finalmente, en otra materia, ¿cómo ve el avance de la industria del hidrógeno verde en Magallanes?
“Yo
veo con mucho entusiasmo la instalación de la industria del hidrógeno
verde, pero hay que tener precaución. Tuvimos reuniones con el gerente
de HIF, porque ellos se asociaron a la CPC y ahora son parte de nuestra
cámara, y ellos fueron muy honestos y muy sinceros en decir que es una
industria que está estudiando su inicio en Magallanes. No hay que
generar falsas expectativas, hay que avanzar paso a paso y esperar que
el Gobierno no ponga barreras ecológicas equivocadas, tal como lo está
haciendo con los salmoneros, pero por supuesto que es una tremenda
oportunidad para generar y llevar energía limpia a todo el mundo desde
Magallanes”.