Si
hay un tema que se ha tomado la agenda noticiosa nacional en las
últimas semanas ha sido el tema de los narcofunerales. Una realidad que
se ha tomado las poblaciones de las grandes ciudades del país, y que
genera preocupación en Magallanes ante una posible llegada de estos
fenómenos.
Por
lo mismo, es que el experto en criminalidad, y sicólogo forense,
Claudio Carrera, realizó un análisis de estos acontecimientos, los
cuales intentan hacer entender cómo es que piensa el mundo del “ampa”.
”La narcocultura no es sino el resultado de una sociedad desgastada, la
sociedad del cansancio del Coreano Byung Chul Han donde desaparece la
otredad, y el enemigo es interno”, explica Carrera.
“Lo
ilegal entonces adquiere privilegios y aprobación en sectores más
postergados que ven en el modelo de “hacer bien las cosas” no retribuye,
ante este escenario la mejor prevención es reconstruir el tejido
social debilitado y empoderar a las comunidades en sus propios
territorios con sus propios saberes, volver a la escala humana,
poner al centro de la acción social a la “persona humana”, porque si no
salvamos nuestra historia no nos salvamos nosotros, como decía Ortega y
Gasset “yo soy yo y mi circunstancias si no la salvo a ellas no me
salvo yo”, porque finalmente las drogas no son sino respuestas químicas a preguntas humanas, que aún no sabemos cómo contestar”, analiza.
Ante
eso, agrega que “por ello cuando una subcultura tiene capacidad o poder
socioeconómico de influir en la cultura dominante, se estaría generando
un proceso de aculturación, aunque en rigor siempre la definición
corresponde al proceso inverso, la dominante sobre la más débil,
entonces estos nuevos fenómenos de visibilización de la criminalidad con
prácticas establecidas en dicha subcultura, como los ritos funerarios
de narcotraficantes, “choros hampones” o “internacionales” (lanzas en el
extranjero) son réplicas de prácticas en países vecinos, que en el
Chile de los 90 y actualmente hoy se realizan, ejemplo de ello es cuando
el narcotraficante hace una buena transacción y no lo detiene la
policía o no fue una mexicana (quitada de drogas entre narcos) este acto
de buen negocio se conoce como “coronar” y se celebra con fuegos
artificiales, como se ve en la película “virgen de los sicarios”, cada
vez que meten un cargamento de droga en los Estados Unidos, ellos
celebraban con fuegos artificiales”.
“Es
en este ámbito donde la ciudad deja de ser eficaz, emergen los “no
lugares”, sitios marginales donde se vive al margen, como en la época
medieval se referían a la periferia, como la zona más allá del castillo
feudal, después del puente levadizo donde termina la feria, un lugar
desconocido, un imaginario, donde hoy habitan los “no sujetos”, agrega.
Todos estos procesos, se explican finalmente, según Carrera, por un fenómeno de
cómo entender la muerte. “Quienes no se sienten representados por los
valores o principios de la cultura predominante generarán sus propios
códigos y símbolos que pueden compartir parte de la sociedad mayor
(subcultura) o abiertamente ser antagónicos a ella (contracultura), vivir en ciudades definitivamente no es normal, no es biológico, pero si social”, explica.