La cuarentena en Punta Arenas y los altos números de contagios en la Región de Magallanes, han provocado que muchas personas no salgan de su casa desde marzo por miedo a elevar esa cifra.
Pero, estar enclaustrado durante tanto tiempo tiene efectos negativos en la salud mental de las personas. Para la docente de la Universidad de Magallanes, sicóloga Rosa Martínez, es este miedo a contagiarse lo que puede provocar diferentes trastornos.
“El miedo es una emoción que ha ido creciendo en las personas durante este encierro, porque no quieren contagiarse ellos o provocar que se contagien sus familias. Y esto eventualmente puede provocar varias patologías, como trastornos del sueño, ansiedad etc. Sobre todo porque este grupo también observa que hay personas que no respetan estas medidas y creen que es un confinamiento injusto, lo que también aumenta los niveles de ira y rabia. Provoca más frustración y un aumento de las patologías anteriores”, explica la docente de la UMAG.
Su colega, Enzo Arias, coincide con este diagnóstico, y agrega que también estarían aumentando los casos de depresión. “Estamos viviendo una situación anómala donde se están presentando diferentes emociones como la irritabilidad y frustración en las personas, porque ven que esto no se acaba y que hay gente que no respeta las medidas que se han establecido. Y esto puede llevar a unos síntomas de depresión, por eso llamo a la solidaridad interpersonal y que nos apoyemos entre nosotros. A esto se le suma que se podría producir una peor convivencia en los hogares, porque no estamos acostumbrados a estar tanto tiempo juntos”, agrega Arias.
Mientras que Mariela Campos, sicóloga infantil, enfatiza este último punto planteado por su colega. “He visto muchos casos de trastorno de sueño, porque la gente no esta durmiendo bien y eso tiene un efecto negativo en nuestro funcionamiento diario. Los niños ven a los papas todo el día en la casa, pero no entienden que no tienen toda la disponibilidad que tenían para ellos como antes. Y eso provoca que los padres estén más cansados, no tengan tanta paciencia, y la carga emocional y estrés que se genera es muy grande. Sobre todo si ven que los tienen encerrados y los números aumentan, entonces piensan que esto no sirve para nada. Por eso están aumentando los cuadros depresivos por la angustia que uno siente en esta situación”, sentencia Campos.