Estudiantes secundarios relatan sus experiencias con las clases virtuales

Es un viernes y Javiera Ampuero (17) se encuentra ordenando su escritorio después de estudiar un rato como preparación para dar la prueba de transición a fin de año. 

La estudiante de cuarto medio y presidenta del Centro de Alumnos de Colegio Charles Darwin, piensa cómo habría sido su último año en el colegio sin esta pandemia. “Ha sido todo muy raro, solo alcanzamos a tener dos semanas de clases normales y después tuvimos que encerrarnos en nuestras casas. Y uno siempre se imaginaba que en su último año en el colegio, iba a poder hacer muchas actividades entretenidas con sus compañeros, las cuales uno iba a recordar para siempre. Pero debido a todo esto no vamos a poder tener ninguna y es un poco triste”, relata Javiera. 

También, la estudiante de cuarto medio asegura que, debido a los tiempos, han tenido que reducir la materia que se pasa en las clases y que esta modalidad presenta algunas falencias en contra de poder estar en el aula. “Evidentemente el aprendizaje ha sido reducido a lo que es un año normal de clases. Se ha tenido que reducir la materia y se ha enfocado en lo más importante. Además, la dinámica es muy diferente, que para mi caso personal, ha sido peor. Porque yo siempre me he sentido cómoda en la sala, donde puedo entender mejor y resolver mis dudas en el momento. Algo que se ha visto más difícil hacer ahora”, agrega la estudiante.

Niños más pequeños

Dusan Alberti (12) cursa en el séptimo B de la Escuela Hernando de Magallanes. Para él, la realidad de poder estar en casa y no ir al colegio siempre había sido un sueño que veía difícil que se cumpliera. Sin embargo, cuando esto pasó, se dio cuenta que su sueño no era tan bueno como pensaba. “Al principio extrañaba mucho a mis compañeros y cuando por fin nos vimos en la primera clase fue muy divertido. Yo al principio pensaba que quedarme en la casa era un sueño hecho realidad, pero ahora lo único que quiero es volver al colegio”, explica él. 

A esto, se le suma el problema de poder conectarse a las clases virtuales. “Ha pasado que cuando llueve o hay mucho viento, me cuesta conectarme a las clases o se cae a cada rato la señal. Y también los profesores han tenido problemas. La “tía Loreto” a veces no podía conectarse bien y eso hacía que las clases fueran más lentas”, agrega Dusan.

Pero, para un compañero de él, Diego Magan (13), esta experiencia ha sido completamente distinta. 

A pesar de que ha sido raro no poder ver a sus compañeros, ya se ha acostumbrado a estar en su casa. “Al principio todo esto fue muy raro y solo alcanzamos a estar como dos semanas en el colegio. Pero ya me he acostumbrado, además no me tengo que levantar tan temprano como antes. Igual es raro no verte con tus compañeros en el recreo, y a veces las clases igual cuesta conectarse. Pero en general ya me acostumbré a todo esto”, asegura Diego. 

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