Por medio de este tratamiento, se da respuesta a múltiples y muy
diversos dificultades infantiles de aprendizaje, comportamiento, desarrollo y
descoordinación motriz que, en definitiva, ayuda, posteriormente, a una mejor
inserción escolar y también a una mejoría en la relación de los mismos niños
con sus pares.
Es en este contexto que, por segundo año consecutivo, la carrera de
Terapia Ocupacional de la Universidad de Magallanes, puso en funcionamiento una
Clínica de Integración Sensorial destinada a realizar evaluaciones e
intervenciones a niños y niñas hasta los 6 años, que presenten necesidades
relativas al tema, y de esta manera, guiar a las familias en el tratamiento que
es recomendable seguir para ir superando dichas dificultades. Las evaluaciones
están dirigidas por docentes de la unidad junto a estudiantes en práctica y
buscan beneficiar a la comunidad universitaria y/o familiares que tengan hijos
con necesidad de ser evaluados.
Carolina Vásquez, terapeuta ocupacional, académica de la carrera y
especialista en integración sensorial, informó que tanto las evaluaciones como
las intervenciones se efectúan en instancias individuales y grupales en una de
las salas del Edificio de la Facultad de Ciencias de la Salud que cumple con
los requisitos de implementación sensorial, como equipos de suspensión, piscina
de pelotas y colchonetas. Todo, en un contexto de juego.
En cuanto a los resultados, la profesional explicó que han sido a corto plazo, ya que
los cambios se observan en un promedio de 6 de meses, donde niños que han
presentado problemas de hiperactividad, por ejemplo, han logrado canalizar su
nivel de energía o nivel de alerta para poder estar en una forma más adecuada
dispuestos a hacer una actividad en el colegio o a participar con más niños. A
su juicio, “ya no han tenido
dificultades de conducta o comportamiento en relación a estar
constantemente buscando sensaciones o estarse moviendo”. En resumen, se
detectan cambios en la iniciativa, creatividad, planificación de acciones,
resolución de problemas y regulación emocional, repercutiendo directamente en
la participación social y aprendizaje.
A la fecha, la Clínica de Integración Sensorial atiende a 10 niños,
quedando aún cupos pendientes por completar, pese a ello, el balance de su
implementación ha sido positivo: “Tenemos la necesidad de poder tener evidencia
o valoración de lo que hace Terapia Ocupacional a nivel regional, entonces qué
mejor que los alumnos en práctica que necesitan de usuarios reales y de
necesidades reales, puedan ver las demandas que tiene la comunidad y poder
atenderlas”, valoró la docente.