Por largos minutos se fue literalmente a negro y recién vino a despertar en la UCI del Hospital Clínico de Magallanes, cuando vio personal médico a su lado y hacía esfuerzos por recordar por qué estaba ahí, conectado a equipos de respiración.
Es la historia de Ramón Paredes Mora, de 56 años, quien hace un mes fue noticia al ser aplastado por su camión pluma.
El accidente ocurrió la tarde del 10 de noviembre, alrededor de las 17 horas, en una parcela de Prolongación Capitán Guillermos.
A ese sector fue enviada una ambulancia del SAMU, entrevistándose los funcionarios con familiares que dieron cuenta que el hombre realizaba trabajos a un camión pluma, cuando producto de una mala maniobra la víctima terminó aplastada por el pesado vehículo.
Paredes ingresó al hospital por el Servicio de Urgencia y rápidamente fue derivado a la Unidad de Cuidados Intensivos, debido a las graves lesiones que en esos momentos lo tenían al borde de la muerte, producto de fracturas costales y una fractura craneana.
De vuelta a la vida
Aunque los médicos evitan hablar de “milagros”, Ramón Paredes siente que su recuperación amerita hablar en estos términos.
En conversación con Pingüino Radio, comentó lo poco que recuerda del accidente y de su recuperación.
“Ese día jueves (10 de noviembre) estaba arreglando mi camión y por un error del chico que estaba en el volante, sacó el cambio y el neumático me apretó contra la pampa. Fue un error humano y el camión se me vino encima y estuve como quince minutos muerto. Un vecino me dio vuelta, sacaron el camión y eso permitió que me soltara y me salvara. Por su parte mi hijo, que llegó al lugar, comenzó a apretar mis manos y logró volverme el pulso al corazón, según me dijo el doctor, y con eso volví a la vida, estando prácticamente reventado”.
De ahí llegó el SAMU, a quienes tuvieron que ir a buscar al bajo por lo difícil del acceso para llegar al lugar.
“Ahora estoy vivo gracias a los vecinos, familiares y el equipo médico del hospital, que se portaron un siete conmigo. Esto lo quiero agradecer públicamente. Me atendieron de lujo, de maravilla. Tenemos un hospital con un adelanto muy grande y eso me permitió volver a la vida. Estoy agradecido con la UCI, del personal, sobre todo los que se encontraban de turno el día que llegué, que aún estando en paro ese día todo salió bien. Y también agradezco a la Iglesia Evangélica”.
“Morí en la parcela”
Ante la consulta de si temió en algún momento por su vida, responde: “Yo morí en la parcela. Ahí me entregué, porque estaba presionado. Era como luchar sin poder hacer nada. Estaba reventado. Estaba muerto. Ahí me entregué. No había nada más que hacer. Luego, en el hospital, después de más de 70 horas volví a la vida otra vez. Vi todo oscuro y chao”.
Ramón Paredes confiesa estar muy emocionado. Ahora la vida la ve con otro prisma, pensando en levantarse en hacer una obra, “y en que Dios me dio una segunda oportunidad. Yo tengo el estado anímico siempre bien alto así que eso me ha ayudado mucho.
No fumo, no tomo y gracias a eso los doctores me dijeron que después de 22 días puedo mostrar el grado de recuperación y estar fuera del hospital”.
(Texto : Edmundo Rosinelli)