“Un nuevo asentamiento de una población de alguna especie siempre es muy interesante”

Josabel
Belluire Ferrer, de 55 años, estuvo durante dos meses y medio visitando
una colonia de pingüinos presente en la Antártica. La profesora de
Ecología en la Universidad de Alcalá, España, trabajó en el Continente
Blanco investigando sobre la ecología de tres especies de pingüinos:
Barbijo, Papúa y Adelia.

Pero
este viaje también se aprovechó, para realizar su segunda visita a una
colonia de pingüinos Rey ubicada en Tierra del Fuego, que dos años antes
conoció en persona.

Belliure dialogó con Pingüino Multimedia, respecto de su experiencia, la importancia del estudio y sus primeras conclusiones.

– ¿Qué vienes a estudiar de los pingüinos?

“Con
los pingüinos que llevamos trabajando desde hace tiempo, estamos
intentando detectar cuáles son los factores ambientales que influyen con
éxito en su reproducción, es decir, cómo sobreviven y se reproducen. Y
desde el punto de vista del contexto del cambio climático, nos interesa
saber los factores que están muy vinculados a la temperatura, porque ahí
podríamos identificar vulnerabilidades al cambio climático. Entonces,
con las especies con las que trabajamos, estamos tomando muestras con
las condiciones físicas de los individuos, su tamaño, el estado de salud
(mediante muestras sanguíneas o de excremento), y también estudiamos el
comportamiento de búsqueda, si estas zonas que eligen tienen relación
con algún factor ambiental importante, e igualmente, desde este año,
estamos estudiando la migración”, indicó.

Aún
en etapas preliminares, Belliure explica que en primera conclusión
encuentran que existe variabilidad entre los individuos en las colonias,
lo que podría dar cuenta de porqué algunos tienen más éxito de
sobrevivir en estos contextos.

-¿Por qué estudiar a los pingüinos?

“Para un ecólogo resultan una especie muy interesantes, por los lugares donde viven, con esas
condiciones hostiles, lo que nos abre la puerta a investigar las
adaptaciones a estas condiciones, como el frío extremo. Luego ellos, por
el lugar que ocupan en la cadena trófica, los podemos considerar como
centinelas de la conservación en el medio en el que están, porque
cualquier aspecto que esté funcionando mal en la Antártica, ellos
enseguida lo van a notar, por ello los consideramos como indicadores del
estado de conservación”, comentó.

Dentro de su trabajo en la región, se encuentran los estudios a pingüinos Rey, lo que fue detallado por la ecóloga española.

“Para
los que trabajamos en ecología de pingüinos, un nuevo asentamiento de
una población de alguna especie, siempre es muy interesante. Significa
que va a aumentar la variabilidad de la especie, que es importante. En
ese sentido, hablamos de colaborar para trabajar con el pingüino Rey en
la Reserva Natural Pingüino Rey (Tierra del Fuego), porque nos puede
indicar algunos aspectos que
en otras poblaciones de la especie no se vean”, indicó.

Frente a esta experiencia, Belliure señala que se disfruta, ya que ellos ya están preparados para estos estudios.

“Estas
campañas se me pasan muy rápido, es muy dinámica la vida de los
pingüinos, y eso te ayuda a que cada día sea diferente, y se disfruta.
Los que estamos acostumbradas a este trabajo sabemos que tenemos que
visitar estaciones de campo, de distintas zonas, y las bases antárticas
son una de las estaciones más peculiares que puedan existir”, manifestó
Belliure.

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