Han
pasado casi dos años desde que el avión C-130 Hércules de la Fuerza
Aérea de Chile (FACh) capotó en el Mar de Drake. 38 pasajeros que iban
rumbo a la Antártica perdieron la vida por un accidente que aún no
conoce respuestas.
En
la tarde del viernes, la FACh informó a los familiares de las víctimas
que cerrarían la investigación sumaria administrativa. “Habiendo
realizado todos los esfuerzos humanos, materiales, científicos y
tecnológicos, no fue posible establecer las causas del accidente. Lo
anterior debido a la escasa cantidad de elementos rescatados desde el
mar”, dice la carta.
Patricia Gajardo es madre de Gonzalo Burgos, un cabo de 30 años que conformó la tripulación. “Lo
único que tengo de él es una botellita. Quizás sea la ínfima huella de
mi hijo. Usted comprenderá el dolor que tengo, la amargura de sentir que
una institución a la que mi hijo amó tanto lo haya dejado ahí, sin
nada”, dice.
Gajardo
decidió no abrir la carta que informa el fin de las indagatorias
internas. “Yo entregué a mi hijo a la FACh para que fuese un servidor de
su país, pero no esperé que la FACh permitiera que mi hijo muriese en
un accidente”, lamenta.
Aunque
el sumario administrativo concluyó, aún continúan la investigación de
la Fiscalía. “La justicia hará lo suyo. No sé si vamos a saber la
verdad, pero si la FACh miente, yo creo que no vamos a llegar nunca a la
verdad”, dice Gajardo.
Abogado: “Ha habido una defensa corporativa”
Maximiliano
González representa a 29 familias afectadas por la tragedia. Señala no
estar sorprendido con que la investigación sumaria concluyese sin
responsables.
“Evidentemente
ha habido una defensa corporativa por parte de la institución. Sin ir
más lejos, hay que recordar que el año pasado se acogieron a retiro
altos oficiales de la FACh que tienen relación con el accidente”, dice.
El abogado recuerda que la institución demoró 45 días en entregar el manifiesto de carga al Ministerio Público. “Curiosamente, el día de la denuncia a la Fiscalía le llegó solo el plan de vuelo y el manifiesto de pasajeros”, señala.
González
prestó asesoría legal en el accidente del Casa 212 de Juan Fernández,
que concluyó con el fallecimiento de los 21 pasajeros.
“Esto
es historia repetida de Juan Fernández y de otros accidentes que ha
tenido la FACh. Desgraciadamente operan con estándares de seguridad
pésimos, con mantenciones aeronavales malas. La complacencia de la Fach
es grosera”, acusa.
Al
igual que Gajardo, el abogado es optimista con la investigación que
lidera el Ministerio Público: “Tenemos plena confianza que con los
antecedentes que tenemos vamos a poder determinar que hay una
negligencia inexcusable de la FACh”.